Buscan un precio justo para el café

Ante el mercado de las grandes firmas, los pequeños productores crean negocios más justos. Cortesía
Ante el mercado de las grandes firmas, los pequeños productores crean negocios más justos. Cortesía

Pese al auge que ha tenido el café durante los últimos años, los productores de este grano enfrentan distintos retos que encaran, entre otras formas, a través de la organización, indicó José Fernando Rodríguez López, coordinador de la Unión Majomut.

Sin olvidar que hablar del café es referirse a un producto con historia colonialista, Fernando Rodríguez señaló que en el mundo hay dos mercados relacionados a esta bebida: uno perteneciente a unas cuantas firmas. Y otro, que intenta reconocer el esfuerzo y todas las labores culturales que hay detrás de una taza de café

En ese sentido, recordó que, en otras épocas, los intermediarios vigilaban los procesos de producción, y al momento de recibir el café lo pesaban con basculas romanas, permitiéndoles robar parte de la producción a los agricultores.

Precio justo y a tiempo

La Unión Majomut, que actualmente agrupa a poco más de 600 productores de café, se interesó por garantizar el pago justo y a tiempo por los granos. Durante la década de los 80, contó Rodríguez, el café que se exportaba pasaba por la figura de los “brokers”, intermediarios pertenecientes a las grandes firmas.

Los brokers, señaló, compraban el café a consigna, es decir, que los productores daban los granos y se les pagaba hasta que las grandes firmas lo habían terminado de vender. Muchos de estos brokers se declararon en bancarrota y ese dinero “prometido” a los agricultores nunca llegó.

Actualmente, la Unión Majomut ha logrado que se les pague a los productores hasta el mismo día de entrega, sin embargo, esto lo logran a través de créditos que hacia el final de año les causan altos intereses. Esa, dijo, es una de la razones para que la cooperativa, aún cuando ya cuenta con 43 años de existencia, no esté capitalizada económicamente.

Importación

La Unión Majomut agrupa, sobre todo, a productores de la zona Altos Tsotsil-Tseltal, donde un 35.6 % del territorio está destinado a la agricultura. Al mismo tiempo, la población, que es el 12.5 % de la población total de Chiapas, sigue padeciendo marginalidad y bajo desarrollo humano.

Pese a este panorama, han logrado importar a países como España, Francia, Bélgica y Canadá, cuyos mercados requieren calidad, por lo que se puede mandar granos con muchos defectos. El café que no se logra exportar se queda para el mercado nacional.

Roya

Uno de los retos que más apremia a los productores es la roya, una enfermedad que se da en las hojas de café, a través de una mancha amarilla. Esta, contó Fernando Rodríguez, empezó en África y llegó a América del Sur hacia finales de los 80.

Productores pensaron que no llegaría al país, sin embargo, el cambio climático, aunado a la desatención institucional hizo que tuvieran una gran crisis en 2012, viendo una disminución drástica en la cantidad de café que entregaban los productores.

Poco a poco, y a raíz del esfuerzo de su equipo técnico, han intercambiado otras experiencias y actualmente cuentan con una pequeña biofábrica que apoya con insumos orgánicos a los productores.

Neocoyotismo

Pese al esfuerzo organizativo por crear negocios más justos, la propia popularidad del café ha creado un sector de compradores que sólo buscan el beneficio propio. Es así, señala la cooperativa, que se han reportado compradores locales que construyen relaciones por debajo del agua con trabajadores o directamente con los productores, generando con ello, fracturas en las organizaciones.

Lo que, señalan, es una modernización de los sistemas de intermediarios que originalmente se buscó superar.