Mucho se puede aprovechar del III Encuentro de Mujeres Rurales de América Latina y el Caribe que concluyó en Ecuador, con planteamientos sobre la necesidad de implementar políticas de mitigación del cambio climático, una reforma agraria y acceso al agua y seguridad social. Las participantes consideran que la concentración de tierra en pocas manos, el desplazamiento y los efectos de los nuevos patrones en el medio ambiente agudizan la condición de pobreza y ocasionan la pérdida de la biodiversidad.
En la declaración final realizada en Santo Domingo de los Tsáchilas, las asistentes solicitaron programas y proyectos que incorporen las demandas de las mujeres rurales en materia de cambio climático y administración comunitaria del agua.
El encuentro que congregó a representantes de nuestro país, de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Guinea Bissau tuvo el propósito analizar las condiciones de vida de las mujeres, lo rural, medio ambiente, tierra, agua, derechos y comunicación.
Representantes de algunos países que arrastran rezagos, propusieron una reforma agraria equitativa para el desarrollo del agro y políticas que garanticen la tenencia no sólo de la capa arable de la tierra sino también del subsuelo. También pidieron el fortalecimiento de las organizaciones de mujeres rurales mediante políticas públicas para su participación en los espacios nacionales e internacionales de toma de decisiones y procurar que el marco legal incorpore propuestas de ellas.
Demandaron políticas para crear y fortalecer los mercados rurales locales, regionales y nacionales, con énfasis en la producción orgánica y de la economía solidaria, y la recuperación y conservación de forestales y semillas nativas frente al uso de transgénicos. Otra propuesta es el aseguramiento social para las mujeres rurales y la asignación de presupuesto público para la lucha contra la violencia que afecta a ese sector de población.
Otro de los planteamientos es sobre la necesidad de crédito flexible para impulsar la producción y el comercio, garantizar la soberanía alimentaria. Como se observa, son varios los temas que son vigentes en nuestro país, por ello el encuentro ha resultado de gran valor.











