Este viernes 2 de agosto se celebró el Día del Locatario, motivo suficiente para que los 13 mercados que existen en Tuxtla Gutiérrez, festejaran con la alegría que los caracteriza estos espacios tradiciones que se resisten a desaparecer.
Uno de esos emblemáticos centros de abasto es el mercado Juan Sabines en donde los locatarios disfrutaron de música, botana y bebida; la fiesta se extendió hasta la noche, ya que como ellos mismos dicen: “El cuerpo del locatario aguanta y aguanta mucho”.
El mercado Juan Sabines antes Díaz Ordaz desde las seis de la mañana comenzaron los festejos, los locatarios adornaron con globos, papel picado y otros motivos para darle más color a este espacio tradicional, el segundo más antiguo de la capital chiapaneca.
Los mercados son espacios que albergan un sinfín de historias, buenas, malas, alegrías y tristezas se viven a diario, de ello da cuenta María del Carmen Hernández vendedora de pollo desde hace más de 30 años.
La mujer que rebasa los 60 años de edad recordó que este mercado tiene cerca de 60 años de antigüedad, de los fundadores pocos quedan en el lugar quizá uno o dos, el resto ha fallecido, otros se han retirado, han traspasado o heredado los locales, la mayoría de los puestos son de personas que llevan diez años vendiendo.
En su caso manifestó que anteriormente tener un puesto en los mercados, era sinónimo de prosperidad, en sus buenos tiempos vendía hasta 70 kilos de pollo, cerca de 50 animales, ahora unos diez kilos “y a veces queda para el otro día”.
“El negocio de antes era bueno, con eso saque adelante mis cuatro hijos y les di carrera, ahora la situación ha ido cambiando, hasta el nombre le cambiaron antes era Díaz Ordáz, y también le redujeron el tamaño de los puestos, antes eran más grandes los hicieron más chicos para que entraran más puestos”, recordó.
Agregó que las nuevas generaciones, son las que están al frente de los locales, son hijos o nietos de los fundadores, de ellos quedan únicamente dos, incluso el puesto en el que se encuentra ya no es de su propiedad.
De acuerdo a su experiencia también los mercados tradicionales han sufrido un abandono institucional, ahora ya no tienen barrenderos, seguridad, carecen de agua y otros servicios de infraestructura sobretodo.
Los mismos locatarios se han tenido que unir para protegerse, organizarse para cuidar su integridad “acá hemos detenido a varios ladrones, nos hemos unido, nos echamos un grito y nos apoyamos, eso sí todos nos cuidamos entre todos”.
Otro tema es el de las carencias, por ejemplo el techo tiene algunas goteras, sobre todo por la falta de mantenimiento que es un problema de los mercados de toda la ciudad, los cuales agonizan pero se resisten a desaparecer.
Juan Morales Sánchez, secretario general del Juan Sabines reconoce la disposición de las nuevas autoridades municipales para revertir la situación actual de este inmueble, pero es mucho lo que se necesita hacer a favor de los mercados de la ciudad.
“En los mercados, se ofrece calidad pero sobretodo la calidez de los locatarios. En el Juan Sabines somos más de mil 200 y en Tuxtla son 13 mercados los que existen.
“Lo que se festeja es la unidad, la hermandad entre los comerciantes. Es necesario reconocer también que a pesar de que las carencias en estos lugares son muchas, se están atendiendo, se están dando a conocer al alcalde quien ha tomado cartas en el asunto”, agregó.
Una muestra de ello es que este jueves se firmó un convenio de colaboración entre los locatarios y autoridades municipales para verse beneficiados en el tema de salud.
Responsabilidad social
Para contribuir al cuidado del medio ambiente, los locatarios de este mercado se han sumado a una serie de acciones para evitar el uso de los plásticos.
Lucía Gramajo, una de las vendedoras del tradicional pozol dio a conocer que desde hace tres meses se ha invitado a la población para que lleve sus recipientes y no pida en bolsa, lo mismo ocurre con las carnicerías que ofrecen ofertas por llevar trastes para empacar su producto a los clientes, para aportar al cuidado de la ciudad y la naturaleza.
A pesar de todas estas carencias y necesidades, los mercados siguen siendo lugares llenos de tradiciones y costumbres que pese a la modernidad resguardan la esencia de la ciudad.
Los locatarios invitaron a la población para que visiten estos espacios, donde además de encontrar calidad y cantidad, podrán disfrutar de un rincón lleno de olores, sabores y tradiciones.












