Isabel García nunca pensó que su espíritu altruista lo llevaría a desempeñar uno de los oficios más peligrosos, en el que se arriesga todos los días la vida por ser bombero.
Con su filosofía de ayudar a las personas sin recibir nada a cambio, Chabelita como le gusta que la llamen, decidió entrar al Cuerpo de Bomberos de Tuxtla Gutiérrez en el 2014, donde los nervios se apoderaban diariamente por el solo hecho de pensar en ese momento en el que atendería su primera emergencia.
Para ello, Isabel al igual que el resto de sus compañeros, recibió el adiestramiento y los conocimientos que se requiere para poder sofocar un incendio o cualquier otra emergencia que se presente en la ciudad.
Ser mujer nunca fue un impedimento o limitación para que Isabel realizara las mismas actividades que sus demás compañeros, lo que poco a poco fue ganando el respeto y la admiración de toda la corporación.
El día esperado llegó y los nervios se convirtieron en adrenalina pura, cuando Isabel escuchó esa chicharra de emergencia que había visto tiempo atrás y que indicaba el momento de salir junto con la unidad de primera respuesta.
Se trataba de un caso de incendio en una vivienda, en la colonia ISSSTE, donde Isabel nunca va olvidar esa primera emergencia.
“Fue mi primera salida y mi primer cadáver, se trataba de una persona de la tercera edad que padecía una discapacidad, la persona que lo atendía no lo sacó y cuando nosotros llegamos las llamas habían consumido la vivienda”, indicó.
Aunque la imagen fue muy impactante para la joven bombero, originaria del municipio de Comitán, ello no le impidió para continuar dentro de la corporación y sus ganas por servir a la ciudadanía.
De esta emergencia, siguieran muchas más en donde Chabelita no solo sofocaba incendios, pues en esta corporación se atienden de 30 a 40 servicios, en donde algunos de ellos, se requiere el uso de equipos pesado.
El equipo de protección personal que usa Isabel en los llamados de auxilio, consta de en botas, pantalonera, chaquetón, guantes, casco, así como equipos de respiración, donde todo esta indumentaria tiene un peso de alrededor de 30 kilos, para lo cual se requiere de la condición física adecuada para portarlo.
De las tres mujeres que tiene esta corporación, Chabelita tiene el puesto de oficial, mientras que sus dos compañeras son voluntarias.
Isabel sabe que el ser bombero representa un riesgo al que esta expuesta todos los días, por eso lamento que existan aún personas que siguen haciendo llamadas falsas, pues además de la pérdida de tiempo que significa el socorrer una emergencia ficticia, los bomberos corren un alto riesgo de sufrir un accidente y que desafortunadamente han cobrado ya la vida de un compañero.
“Desgraciadamente una llamada cobró la vida de un compañero y aunque no me tocó vivir ese momento, en la estación se tiene un altar en donde su esposa viene cuando es su cumpleaños o en el día de bombero, sin embargo, estas situaciones se pueden evitar si la ciudadanía hace conciencia de lo importante que es el no hacer estas llamadas que solo exponen nuestras vidas ”, señaló con tristeza
Ademas de cubrir estas emergencias, Isabel forma parte del grupo de paramédicos de la ambulancia que tiene el Cuerpo de Bomberos de la capital, donde se le brinda ayuda a sus compañeros que han resultado lesionados en el cumplimiento de su deber o civiles que hayan sufrido algún percance, como son los accidentes automovilísticos.
Isabel como toda mujer, le gustaría algún día formar una familia, aunque esto no implicaría el de dejar de ser bombero.
Mientras eso llega, Chabelita no solo disfruta al máximo su trabajo al que tanto le apasiona, sino que también ha dedicado parte de su tiempo libre para estudiar la licenciatura en Enfermería .












