Para que las distintas marcas de café puedan certificarse como orgánicas deben pasar por una auditoria que no solo revisa la cuestión económica, sino que revisa el impacto social de sus prácticas durante la producción de este grano, así lo señaló Ángel Burgos Barreto, presidente del Consejo de Administración de la Coordinadora Mexicana de Comercio Justo.
Durante el foro de actores cafeteros realizado en el Cimsur-UNAM, Burgos Barreto indicó que cuando se exporta un café bajo el sello Fairtrade (comercio justo) se obtienen 20 centavos por dólar que conocen como prima social, misma que debe ser destinada a programas de desarrollo comunitarios.
Estos, a su vez, pueden consistir en despensas o infraestructura para la comunidad. Su uso, dijo, es decisión de cada organización que tenga el sello.
Durante su participación, Ángel Burgos Barreto subrayó que, pese a que el café chiapaneco es muy apreciado por su calidad en taza, lo ve poco en las cafeterías de todo el país.
Sin embargo, hay logros. El ponente mencionó que, en la Tienda UNAM, ubicada en Ciudad Universitaria, ya se ofertan más de 14 marcas de café de varias cooperativas de Jaltenango, Los Altos o el Soconusco, que compiten con éxito con grandes marcas de Oaxaca o Veracruz.
Burgos Barreto puntualizó que en Chiapas hay alrededor de 127 mil productores de café, una cantidad que, acotó, está desactualizada. Sin embargo, considera que Chiapas produce más del 50 % del café que se produce en el país.












