Ciberextorsión y fraudes azotan a Chiapas

Generalmente el engaño del paquetazo ocurre cerca de sucursales bancarias. Samuel Meneses / CP
Generalmente el engaño del paquetazo ocurre cerca de sucursales bancarias. Samuel Meneses / CP

En los últimos años la ciberdelincuencia ha ganado terreno para obtener ingresos de forma ilícita a costa del patrimonio de otras personas, esta modalidad se ha apoyado de herramientas tecnológicas modernas para engañar, robar datos y extorsionar o defraudar, muchas veces de manera impune.

Los delitos informáticos abarcan desde el robo de datos y la suplantación de identidad hasta el fraude financiero y la extorsión. El Código Penal Federal de México castiga el robo de datos, extorsión y fraude informático con penas de prisión y multas.

La extorsión, ¿cómo opera?

En la extorsión la delincuencia utiliza la violencia psicológica para intimidar a las víctimas, como, por ejemplo, utilizando agresiones verbales.

En la mayoría de los casos, los delincuentes eligen al azar a la víctima, utilizando directorios telefónicos, datos personales obtenidos a través de distintas vías e incluso tomando la información difundida de forma pública en redes sociales por la propia persona.

También se hacen pasar por representantes de una institución bancaria, prestador de servicios de telefonía e incluso de gobierno con el objetivo de obtener información básica para utilizarla como parte de su estrategia de extorsión.

Robo de datos

El robo de datos personales es la apropiación ilegal de información confidencial de un individuo para cometer fraude u otros delitos como: nombre, teléfono, domicilio, fotografías, huellas dactilares, números de licencia y de seguridad social, incluyendo información financiera o médica, así como cualquier otro dato que permita identificar a una persona.

Existen distintos métodos donde ciberdelincuentes se hacen pasar por entidades legítimas para engañarte y que reveles tu información personal.

Extorsiones, decenas de números identificados

Las extorsiones en Chiapas han sido una constante en los últimos años: mensajes, correos, información falsa en redes sociales o llamadas telefónicas que buscan generar pánico a la población y arrebatar parte del patrimonio de las familias con la entrega de dinero.

De acuerdo a datos de la Fiscalía General del Estado, en Chiapas, del 14 al 20 de marzo de este año identificó 28 reportes vinculados con números telefónicos para hacer extorsiones.

Los reportes fueron ubicados en Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de Las Casas, Tapachula y Ocosingo. Del total de las llamadas, el 43 % salió del reclusorio preventivo varonil norte en la Ciudad de México y el 32 % correspondió al reclusorio de Santa Martha Acatitla.

Entre el 14 y el 16 de marzo, se evitaron daños económicos a las familias de Chiapas por el orden de los 102 mil 500 pesos.

A inicio de marzo, del 7 al 13, se recibieron otros 22 reportes de llamadas de extorsión y en esa semana se evitó un daño económico de 195 mil 500 pesos, aunque algunas familias sí pagaron 50 mil 500 pesos.

En resumen, entre el 14 de febrero y hasta el 20 de marzo de este año se tienen 266 reportes relacionados con llamadas de extorsión.

Estafas “cara a cara” vieja práctica vigente

Existen viejas prácticas delictivas como la del “paquetazo”, un engaño que se refiere principalmente a una estafa clásica, común en México y particularmente en Chiapas.

Los delincuentes engañan a las víctimas para robarles dinero en efectivo, frecuentemente tras salir de bancos o cajeros automáticos.

El estafador afirma tener un paquete con una gran cantidad de dinero en efectivo que no puede cambiar o que encontró y ofrece a la víctima compartir o vender este “paquete” por una suma mucho menor.

La víctima, motivada por la oportunidad, entrega su propio dinero a cambio del paquete, el cual resulta contener papel periódico o recortes en lugar de billetes reales.

Esta práctica es tan recurrente que, en este mes de marzo de 2026, se reportaron casos en San Cristóbal de Las Casas donde personas perdieron sumas considerables, como 17 mil pesos.

Destacan fraudes por redes sociales

El delito de fraude ha sido reformado en diversas ocasiones en el Código Penal para el Estado de Chiapas; sin embargo, el incremento de sentencias obedece más bien a la facilidad que se ha ofrecido para realizar las denuncias.

El abogado litigante Enoch Flores, miembro de la Barra de Abogados Independientemente de Chiapas, dijo que en la entidad el delito de fraude, según el Código Penal local, se castiga cuando alguien engaña o aprovecha un error para obtener un lucro indebido.

Las penas van desde seis meses hasta diez años de prisión, dependiendo del monto defraudado y las eventuales agravantes. Recientemente se han reportado casos de fraudes en venta de terrenos, falsificación de documentos, con agencias de viaje y esquemas de ahorro tipo tandas.

Pero destaca también que hasta el 40 por ciento de estas denuncias tienen origen en ofertas realizadas en redes sociales. En caso de haber sido víctima de este tipo de ilícitos es necesario iniciar un proceso legal ante la Fiscalía General del Estado de Chiapas, presentando una denuncia formal.

En tanto que en los casos de fraude digital habrá un seguimiento específico con participación de la Policía Cibernética, dependiente de la Secretaría de Seguridad del Pueblo.

Extorsión por WhatsApp: un fraude común

La extorsión y el fraude a través de la aplicación de mensajería WhatsApp se han convertido en otra modalidad delictiva frecuente en Chiapas y afecta tanto a ciudadanos como a instituciones.

Los engaños suelen ser cada vez mas sofisticados. Los delincuentes logran obtener dinero o información personal aprovechando la confianza y la inmediatez de la comunicación digital.

Extorsionadores se hacen pasar por familiares, amigos, autoridades o figuras conocidas para solicitar dinero urgente o información sensible.

El proceso suele seguir un patrón: obtención de datos, acceso o clonación de cuentas, envío masivo de mensajes a contactos, solicitud de dinero mediante transferencias o depósitos y desaparición o bloqueo tras recibir el pago.

En Tuxtla Gutiérrez, la Arquidiócesis denunció que delincuentes hackearon celulares de sacerdotes para solicitar dinero a feligreses.

Los estafadores enviaban mensajes haciéndose pasar por líderes religiosos, generando confianza entre las víctimas.

Otro caso relevante fue el hackeo a sistemas vinculados a la Secretaría de Educación en Chiapas, donde se filtraron datos personales de estudiantes y familias, incluyendo direcciones, teléfonos e información médica. Los ataques no han sido aislados.

Se ha documentado una serie de vulneraciones a sistemas educativos y plataformas digitales en el estado, lo que evidencia fallas en ciberseguridad y un entorno propicio para delitos digitales.