Cobrar por necesidad política

"El presidente Felipe Calderón todavía no había presentado su propuesta de recaudación de impuestos. Y sin embargo, desde hace semanas el PRI se ha apresurado de advertirle al gobierno federal: no le aumentaremos el presupuesto al gobierno federal.

El gobierno mexicano es uno de los que menos recursos obtiene a través de las contribuciones. Si no fuera por los recursos petroleros estaría en franca bancarrota. De ahí que cada año el Ejecutivo pida más dinero al Congreso sin ofrecer mejores capacidades recaudatorias. Probablemente esta vez las cosas van a ser diferentes. El pleito que se traen PRI y PAN no dejará al Ejecutivo en buena circunstancia para escribir su carta navideña.

Acaso conciente de esta realidad, Hacienda ha anunciado ya que mejorará su habilidad para exigirles a los contribuyentes una mayor aportación fiscal para el año próximo. Por lo pronto la amenaza es que el fisco saldrá de caza en la búsqueda de empresas evasoras.

En efecto, la administración federal, quizá anticipando el recorte, advierte que sí hay margen de maniobra para hacerse de más ingresos. El SAT hará más eficiente su tarea. Enhorabuena. Como ejemplo de lo anterior, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Servicio de Administración Tributaria firmaron un convenio para detectar a todas las empresas que eluden alrededor de 24 mil millones de pesos de sus obligaciones fiscales y patronales.

Cabe esperar que siguiendo sus propios pasos el gobierno federal vaya ahora con otros huecos millonarios como las devoluciones de impuestos o las deudas ""perdonadas"" a grandes contribuyentes.

Sin contar con los ingresos petroleros, el gobierno en México obtiene menos de 13 por ciento del PIB. Países con buenos sistemas de salud, educación, vivienda, etcétera, recaudan más del 50 por ciento. A esto se debe que el presupuesto público del gobierno mexicano sea tan inferior al deseable. Lo peor es que una amplísima parte de esos recursos se destinan al gasto corriente (sueldos y salarios) y muy poco para gasto de inversión.

Debido a lo anterior, podría considerarse disparatado disminuir el presupuesto del gobierno federal cuando carece de recursos para realizar acciones de gran calado. Sin embargo, quizá el recorte sirva para forzar al Ejecutivo a ejercer con plenitud sus facultades y no dejar a nadie -que sea sujeto obligado- sin pagar impuestos.

Si el presidente Calderón logra demostrar que puede recaudar miles de millones de pesos a través de una sólida política fiscal, tendrá una razón irrebatible para exigir a los gobernadores hacer lo mismo en los estados donde los huecos suelen ser más grandes y las obligaciones recaudatorias, menores. (El Universal)

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