Convocan al Segundo Parlamento LGBT+

No es la primera vez que se realiza un ejercicio de este tipo en la entidad. Diego Pérez / CP
No es la primera vez que se realiza un ejercicio de este tipo en la entidad. Diego Pérez / CP

El Congreso del Estado de Chiapas, en coordinación con el Instituto de la Juventud del Estado de Chiapas y la activista Yazz Ramírez, lanzó la convocatoria para integrar el Segundo Parlamento LGBT+, un espacio que pretende incidir directamente en la elaboración de políticas públicas.

La iniciativa está dirigida a personas mayores de 18 años que formen parte de la comunidad LGBT+ y que tengan interés en participar en procesos de diálogo sobre problemáticas que, hasta ahora, han tenido poca representación en la esfera institucional.

A diferencia de ejercicios simbólicos, este parlamento busca generar propuestas concretas en temas clave como salud integral, educación, seguridad, acceso a la justicia, atención a las violencias, trabajo digno, desarrollo económico y participación política.

Diversidad étnica y social

El enfoque intercultural es uno de los ejes centrales, en un estado marcado por su diversidad étnica y social.

La convocatoria estará abierta del 15 de abril al 15 de mayo de 2026, periodo en el que las personas interesadas podrán registrarse para formar parte del proceso de selección.

Detrás de este ejercicio hay un intento por cerrar la brecha entre las demandas de la población LGBT+ y las decisiones gubernamentales.

En Chiapas, organizaciones civiles han señalado de manera constante la necesidad de generar políticas públicas que reconozcan no solo la diversidad sexual, sino también las condiciones culturales y territoriales que atraviesan a sus integrantes.

Presión institucional

El parlamento se plantea, así, como un espacio de representación, pero también de presión institucional: un lugar donde las voces de la diversidad puedan traducirse en iniciativas formales dentro del marco legislativo.

Aunque no es la primera vez que se realiza un ejercicio de este tipo en la entidad, el reto sigue siendo el mismo: que las propuestas no se queden en el papel y logren incidir en acciones concretas que garanticen derechos en la vida cotidiana.