Corresponsabilidad mesoamericana

"Guatemala, El Salvador y Honduras reclaman a México el secuestro de decenas de migrantes a manos del crimen organizado. En respuesta, el gobierno mexicano ha llamado a los países centroamericanos a tener una actitud de corresponsabilidad ante un fenómeno que no se genera aquí.

Tal desencuentro diplomático anula, en los hechos, los acuerdos de la última Cumbre de Tuxtla, de octubre pasado, cuando los mandatarios de la región se comprometieron a trabajar unidos para acabar con la inseguridad de los migrantes. Letra muerta que ahora se proponen enmendar... con otro acuerdo.

No es posible seguir así. Hay que trabajar juntos, con ánimo de corresponsabilidad. En lo que las cancillerías se mandan notas de reproche, afuera, en la frontera, en los campos, hay que gente que está perdiendo la libertad, la salud y hasta la vida.

El antecedente obligado del conflicto se ubica sin duda en el asesinato de 72 inmigrantes de origen centroamericano que fueron asesinados por un grupo delincuencial en Tamaulipas. La gota que derramó el vaso para los países centroamericanos ocurrió el 16 de diciembre de este mes en el poblado oaxaqueño de Chahuites cuando, según el testimonio de un salvadoreño, al menos cincuenta inmigrantes fueron raptados por un grupo criminal cuando viajaban en un tren de carga. Luego, el 22 de diciembre, un comando secuestró a nueve inmigrantes indocumentados que viajaban en otro tren en Arriaga, Chiapas.

Tras los sucesos, los gobiernos de Honduras y México acordaron crear un grupo ""de alto nivel"" bilateral para atender el problema, mientras Guatemala y el Gobierno de Oaxaca pactaron instalar un consulado en 2011. Además, México anunció cambios legales para una mayor protección a los migrantes, lo que incluye servicios médicos y educativos.

Bien. El único problema es que todos estos anuncios prometen medidas a futuro, inciertas, capaces de ser tan débiles como el protocolo de Tuxtla, que es inoperante en los hechos.

Urgen resultados. A México le corresponde poner el ejemplo, no sólo por ser un país con más recursos sino porque también tenemos paisanos que viven odiseas semejantes para migrar a Estados Unidos. Con la diferencia, ciertamente, de que al pasar la frontera se establecen y aportan mano de obra, mientras que los centroamericanos sólo están aquí de paso.

Salvador, Guatemala y Honduras deben estrechar lazos de cooperación en seguridad con México, pues la trata cometida por los cárteles en esta región -y una que otra autoridad- trasciende el ámbito de acción de un solo país.

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