Investigadores del Instituto Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez elaboraron un fertilizante orgánico con harina de tilapia, por lo que estudian su implementación en la producción de tomate en invernadero con el propósito de mejorar el medio ambiente.
A nivel mundial, México es el noveno productor de tilapia del Nilo (Oreochromis Niloticus), siendo las principales entidades productoras del país Jalisco, 18.5%; Chiapas, 15.2% y Michoacán, 12.1%.
La tilapia, si bien representa una importante fuente de ingresos para la economía de Chiapas, también genera desechos (principalmente cabeza, cola y esqueleto) que no son aprovechados y cuyo no adecuado manejo representa un problema ambiental.
Según los últimos datos del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), Chiapas produjo en 2018 más de 28 mil 229 toneladas de mojarra tilapia, con una producción mensual constante.
Ante los residuos y el avance de la producción de mojarra, investigadores del Tecnológico en Tuxtla Gutiérrez mencionaron que desarrollaron un proyecto para evaluar el uso de estos residuos como fertilizante orgánico en el cultivo de tomate producido en invernadero, que propicie efectos positivos sobre la calidad de la planta y sus frutos.
“Se evalúa que los desechos de dicha producción constituyen un 50%, siendo eliminados de forma indiscriminada, lo que lleva a la búsqueda de alternativas para su aprovechamiento.
“Por ello, la transformación de estos desechos en harinas brindan la oportunidad de ser empleados como biofertilizantes en cultivos.
“Estos abonos, por su composición química y biológica, mantienen los nutrientes del suelo y el ecosistema del subsuelo”, afirmaron.
Mencionaron que la incorporación de compuestos derivados de peces en los sistemas agrícolas benefician las cosechas por la integración de nitrógeno, fósforo, calcio, aminoácidos y sustancias naturales con efectos relacionados a los reguladores de crecimiento.
Los elementos regeneran la estructura y calidad del suelo, y promueven el desarrollo de organismos benéficos en la rizosfera (la parte del suelo en el que se desarrollan las raíces).
Valor agregado
El proyecto pretende dar una solución al manejo de los desechos generados por la producción de tilapia para generar una sinergia entre los residuos de pescado y el cultivo de tomate para darle un valor agregado, siendo el tomate la tercera hortaliza más consumida en el mundo.
La investigación se encuentra en desarrollo en el invernadero y laboratorio de Biotecnología de la institución, bajo la supervisión de Juan José Villalobos Maldonado, esperando contar con los primeros resultados para su evaluación este diciembre.












