Crisis en Medio Oriente

El desafiante secuestro de dos soldados israelíes por militantes de los grupos de combatientes Hezbolá y Hamas, para presionar la liberación de presos árabes, ha colocado al Medio Oriente en una nueva crisis que amenaza con una guerra regional.

Israel reaccionó con una excesiva demostración de fuerza bombardeando la franja de Gaza y el sur de Líbano, en tanto que el gobierno de Estados Unidos vetó un acuerdo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para imponer un cese al fuego en la zona.

La comunidad internacional ha manifestado su preocupación por esta escalada del conflicto en el Medio Oriente, región erizada por la resistencia a la invasión estadounidense en Irak y su enfrentamiento con Irán, así como por la disputa territorial entre Israel y Palestina.

El conflicto ya arroja costos muy lamentables. Decenas de árabes y varios hebreos han fallecido durante los ataques de los últimos días y la situación se ha agravado con una declaración de guerra abierta de Hezbolá contra Israel, que ha tomado la agresión como obra de Líbano y responde en consecuencia. Irán y Siria son también, a los ojos de Tel Aviv, promotores de la grave provocación.

Líbano ha sido bloqueado por aire, mar y tierra por los ataques israelíes, debido también a la ambigüedad de su línea política. Israel ve abiertos ante sí demasiados frentes, y responde con nerviosismo con su fuerza militar, que es la más poderosa de la zona.

Las Naciones Unidas han fallado en negociar la pacificación del Medio Oriente, pues sus resoluciones para la devolución de territorios por parte de Israel y para el desarme de Hezbolá, no han sido acatadas.

Estados Unidos, por su parte, mantiene su apoyo a Israel, pero ha sido poco activo diplomáticamente para hacer avanzar acuerdos, y están empantanados en Irak, con una guerra de invasión que les cuesta miles de millones de dólares y con la muerte de más de 2 mil 500 soldados estadounidenses y con decenas de miles de árabes muertos, una gran destrucción y una inestabilidad que está en riesgo de convertirse en guerra civil.

Para ciertos analistas, Siria ha jugado un papel peligroso en la zona, dando asilo a los más radicales enemigos de Israel, pertrechando de armas a Hezbolá y socavando la débil soberanía de Líbano. Tanto Siria como Irán están en el centro del conflicto. Es necesario un llamado a la prudencia y a la razón para evitar mayores complicaciones en la región.

La seguridad del Medio Oriente debe ser garantizada con acuerdos que logren el cese del fuego, el desarme de Hezbolá, el respeto a la soberanía de Líbano, la desocupación de territorios y la liberación de prisioneros de ambas partes.

La diplomacia debe ocupar el sitio de la fuerza como instrumento principal de las negociaciones. Todavía es posible que los ocho poderosos jefes de Estado reunidos en San Petersburgo pongan algunas bases para un entendimiento mínimo que evite el desbordamiento de las hostilidades.

Urge encontrar respuestas para contener el conflicto y atender los llamados pacificadores de París y Moscú. Es necesaria la colaboración de todos para que los asuntos multilaterales se encaucen en el marco del derecho internacional. (El Universal)