Investigadores trabajan desde hace tres años en una metodología de mapas de las paredes del Cañón del Sumidero, a partir de la ingeniería en geomática, para identificar los sitios susceptibles a que ocurran derrumbes y emitir recomendaciones a las autoridades y los operadores de lanchas.
Jorge Antonio Paz Tenorio, profesor-investigador de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), comentó que trabajan en este proyecto, con la administración del Parque Nacional, a partir de un derrumbe registrado en enero de 2020 con una recurrencia en marzo de 2022.
Indicó que este tipo de derrumbes se pueden considerar normales, son los que han conformado las paredes del Cañón a lo largo de su historia geológica; el asunto es que pueden ocurrir cuando hay personas recorriendo el río. “El riesgo es latente, por eso es conveniente conocer y gestionar ese riesgo”.
A partir de estudios y bibliografía han identificado dos factores de riesgo, los condicionantes, que están en el terreno, como el tipo de roca, pendiente, si hay o no cubierta vegetal y registros históricos.
Por otro lado, están los detonantes, aquellos externos que pudieran activar el derrumbe, como lluvias intensas, sismos o actividad humana en la cercanía, como desviar cursos de agua o deforestación. Todos esos elementos son considerados para los mapas, con un importante avance hasta ahora.
Mencionó que han trabajado en la Maestría en Ciencias en Desarrollo Sustentable y Gestión de Riesgo, en un mapa de riesgo de Tuxtla Gutiérrez desde el 2012 con el mismo objetivo, enfocado en el sur, del libramiento hacia la Meseta de Copoya, una zona con alto riesgo debido a que también se formó por derrumbes.
La metodología funcionó completamente porque en el sismo de 2017 los derrumbes detonados ocurrieron en las zonas que ya se esperaban, lo que permitió calibrar el mapa. Ahora trabajan en el Cañón y ya la están probando en Chicoasén y Copainalá.
Esta metodología requiere del conocimiento de la gente local de cada región, sobre todo los registros históricos de este tipo de eventos. Participan ingenieros civiles, topógrafos, geomáticos, sociólogos y antropólogos.












