La distrofia muscular se presenta generalmente en la infancia y existen diferentes tipos, los de mayor frecuencia son: la de Duchenne (que es la más constante), de Becker y muscular miotónica, que aparece en una edad más avanzada.
De acuerdo con Ana Isabel Gómez Sauza, médica internista del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) Chiapas, se denomina distrofia muscular al grupo de más de 30 enfermedades genéticas que causan debilidad y degeneración del tejido muscular.
Debido a su complejidad, este padecimiento se caracteriza por el déficit de proteínas, y los factores que incrementan la probabilidad de que se presente la distrofia son tener un antecedente familiar y ser varón, en el caso de la distrofia muscular de Duchenne y de Becker.
Las estadísticas internacionales reflejan que las distrofias se presentan principalmente en hombres, mientras que las mujeres pueden ser portadoras de las enfermedades.
En el caso de la distrofia muscular de Duchenne, es una enfermedad infantil de origen genético que afecta a uno de cada tres mil 500 recién nacidos a nivel mundial, y se caracteriza por la debilidad muscular progresiva. Los especialistas recomiendan mantener bajo estricto control médico este padecimiento.
Señaló que existe una proteína llamada distrofina que tiene gran peso molecular y es fundamental para la fuerza de los músculos, sin embargo, cuando se afecta es que se presenta la distrofia muscular de Duchenne.
“De no tratarse a tiempo, la enfermedad avanzará de manera grave; se afecta el patrón de músculos y empeora hasta perder la capacidad para caminar”, agregó la especialista.
Gómez Sauza expuso que en algunos casos, la distrofia muscular también afecta al corazón, al sistema gastrointestinal, las glándulas endocrinas, la columna, los ojos, el cerebro y otros órganos.
Algunos síntomas son dificultad para utilizar uno o más músculos, problemas para caminar, caídas frecuentes, pérdida del tamaño de los músculos y párpado caído.
De acuerdo a la Secretaría de Salud federal, las distrofias musculares se encuentran dentro del grupo de las enfermedades raras nombradas “huérfanas” a nivel mundial. No tienen cura, pero se cuenta con medicamentos que mejoran la calidad de vida de los pacientes.












