Dormir con el enemigo

Entre delincuencia organizada y policías que parecen estarlo menos hay una franja oscura en la que, confundidos, buenos y malos fraternizan. Así, la lucha contra el hampa resulta notoriamente saboteada.

Un policía de élite, Édgar Eusebio Millán Gómez, coordinador regional de la Policía Federal Preventiva, adiestrado en el extranjero y con limpia hoja de servicios, fue asesinado de modo inverosímil, la madrugada del pasado jueves 8 de mayo, cuando llegó a casa de sus padres -residentes en un barrio peligroso- y entró por delante en una calle privada, seguido de un asistente que debió haberle abierto paso.

La captura de uno de los asesinos ha permitido a la policía avanzar rápidamente en las pesquisas, que llegaron a un ex jefe de la Policía Federal de Caminos ahora en la PFP, aliado o a sueldo del cártel narcotraficante encabezado por Arturo Beltrán Leyva.

Las acciones de Millán, incluso retirarle funciones a la ex policía de caminos, quitó a varios la posibilidad de participar en el negocio de protección al tránsito ilícito.

No es la primera vez que esto ocurre. En marzo del ano pasado, Ernesto Rivera Reyes, policía distinguido de la ciudad de México en 1997, fue asesinado en Santa María la Ribera cuando auxiliaba a un ciudadano que era asaltado, como ya había hecho en otras ocasiones.

Rivera había adquirido notoriedad por combatir al muro azul, policías delincuentes, y por aprehender a dos presuntos agentes del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) que portaban droga.

Fue removido de su posición y relegado a una zona de riesgo mayor con menos recursos para actuar. No tardó en ser víctima de la delincuencia. Tampoco se investigó su extrana transferencia.

Evidentemente, hay que limpiar la casa de enemigos antes de que causen más bajas. (El Universal)