Conseguir los recursos para el alimento de sus hijos era para Cecilia un calvario, por eso que el inscribirse al programa de abasto de leche Licosa, le ha representado a esta madre de familia un verdadero alivio económico, además de la posibilidad de proporcionar una mejor calidad de vida a sus pequeños.
La joven madre de aproximadamente 20 años de edad está registrada en el padrón de beneficiarias de Liconsa desde hace más de 48 meses y podría ser nuevamente apoyada, pues al estar en estado de gravidez, el programa le permite inscribirse por una última vez, a fin de poder alimentar a sus hijos y dar de comer a quien viene en camino.
Como Cecilia, en Chiapas existen 172 mil beneficiarias que reciben los sobres de leche fortificada que se comercializan en los 611 puntos de venta en el estado, de los cuales en 57 se vende a un peso.
El combate de la desnutrición se concentra en zonas de alta y muy alta marginación en el estado, sobre todo en las comunidades indígenas, donde en muchos hogares se consume más bebidas gaseosas que leche.
De acuerdo con la Unicef, en nuestro país la desnutrición afecta en mayor medida a uno de cada 4 niños y niñas que viven en hogares indígenas.
En tanto que dos de cada 10 niñas y niños menores de 5 años en zonas rurales presentan desnutrición crónica.
Comparada a la leche comercial, la de Liconsa está fortificada con nutrientes como el hierro, zinc, ácido fólico y vitaminas A, C, D, B2 y B12, que permiten mejorar el crecimiento de la población infantil en Chiapas.
La elaboración de la leche fortificada que sirve de alimento para estas 172 mil familias chiapanecas comienza desde la ordeña del producto de vacas certificadas y con procesos que permiten obtener una leche de calidad, pasando por su recolección para luego ser trasladada al centro de acopio que se ubica en el municipio de Juárez, en Chiapas.
Cerca de 37 mil litros de leche que se produce en la región norte del estado de Chiapas son recibidos cada dos días en el Centro de Acopio de Liconsa para luego ser traslados a la planta industrial de Tlaxcala y Tláhuac en donde es procesada y luego ser reenviada a los miles beneficiarios con los que cuenta el programa de abasto de leche social en la entidad.
Productores
Don Ever Velasco Bernal, ganadero de la ranchería Aldama del municipio de Juárez, comenta que todos los días realizan las ordeñas de sus vacas obteniendo una producción de 750 litros de leche, en donde realizan una serie de pruebas previas para dirigirlos al centro de acopio de Liconsa en donde también es sometida a otra serie de estudios para ser aceptada.
“Aquí la ordeña se comienza a las seis de la mañana, que es cuando ya viene el ganado del potrero y ya están listos los becerros en los corrales para poder mamar unos de los pezones de la vaca, porque no manejo crianza artificial; los otros tres pezones son ordeñados pero para obtener la producción del día”, dijo.
El productor expresó que siempre se “ha cuidado la calidad de la leche que se le vende a Liconsa, ya que el sistema de ordeña que utilizan permite que la leche vaya directo a un recipiente que luego se transporta a un tanque de enfriamiento y de ahí con una bomba va a los tambos y finalmente los llevan directo al centro de acopio”.
Enfatizó que el impacto ha sido positivo tras la implementación del programa para los productores de la región, pues ha impulsando la ganadería y la economía de las familias que dependen de esta actividad económica.
Asimismo sostuvo que tiene trabajando con Liconsa un promedio de ocho años sin ningún problema. “Sin embargo, sería muy bueno que se aumentara un poco más el precio del litro”, dijo.
La rentabilidad de la venta de leche a Liconsa ha permitido que los ganaderos locales se esfuercen por generar un producto de calidad.
El ingeniero en Sistemas Pecuarios e hijo de don Ever, Ever Velasco López, sabe que mantener estos estándares de calidad son determinantes para dar continuidad a los convenios de comercialización que tienen ante Liconsa.
Prueba de ello, es la certificación que logró por buenas prácticas de manejo en producción lechera en el estado de Chiapas.
Para el presidente del grupo Ggavatt Razas Puras del Norte de Chiapas e integrante de la Asociación Ganadera Local Juárez, Carlos Cervantes Rueda de León, Liconsa ha permitido que productores tengan una comercialización segura durante todo el año
“Anteriormente entregábamos la leche a los queseros y si bien nos iba nos pagaban tres o cuatro pesos y por lo menos ahorita tenemos el precio de seis pesos con 10 centavos.”
Igualmente, precisó que con Liconsa tienen la confianza de la seguridad de pago y han ido creciendo en la captación de leche, por ende existe mayor derrama económica y ha generado empleo; “el producto y el dinero se ha quedado en la región”, sostuvo.
Aún cuando el Instituto Nacional de Salud Pública ha señalado que los niños que consumen de forma constante la leche Liconsa presentan menos anemia, deficiencia de hierro y desnutrición crónica, en muchas comunidades de Chiapas este alimento es poco valorado, con todo y que el costo es hasta 80 por ciento menor que la que se vende en tiendas y supermercados.
Es por eso que el reto de las autoridades que administran el programa de abasto social de Licosa en Chiapas es que más familias de escasos recursos puedan tener acceso a la leche líquida o en polvo y con ello avanzar en el combate de la desnutrición que existe en el estado.
Ante este panorama, el Programa de Abasto de La leche Liconsa ha sido de gran ayuda sobre todo en zonas más pobres de Chiapas, ha brindado mayor certeza al sector ganadero y lechero y detonado la economía de la región, pero sobre todo ha ayudado al crecimiento y fortalecimiento de la familias, combatiendo de esta manera el hambre y la desnutrición.












