El Grito nos unifica a todos

"El sábado pasado se comprobó que la ceremonia del Grito en el zócalo capitalino no es propiedad de nadie y tiene lugar para todos, pese a las diferencias políticas circunstanciales. Las fiestas patrias propiciaron un reencuentro físico entre mexicanos que piensan diferente, lo que comprueba -como dijo el presidente Felipe Calderón cuando nos convocó a ver más allá de los obstáculos, a superar miedos y romper prejuicios- que la pluralidad debe ser motivo de unidad, y no de encono. El mariachi derrotó a los promotores de la desunión.

Es de festejarse que la disputa previa por el apoderamiento de la conmemoración cívica más festejada del ano no pasó de incómodas escaramuzas verbales que no se concretaron en actos de discordia o violencia. El jefe de gobierno del DF, Marcelo Ebrard, dio su Grito. En otro momento, la senora Rosario Ibarra dio su Grito de los libres, y hasta el ex candidato Andrés Manuel López Obrador también armó una ceremonia similar en la sierra Mazateca, en Oaxaca.

La celebración fue tranquila en el resto de la República, donde también gobernadores, presidentes municipales y delegados políticos encabezaron sus respectivas fiestas. Confeti, trompetas, antojitos, sombreros y un sonoro Himno Nacional que nos emociona a todos por igual, se vieron y oyeron desde Palacio Nacional hasta Ciudad Universitaria, desde Bosques de las Lomas hasta la sierra de Guerrero.

En la ciudad de México hubo incluso una agradable sorpresa: el regreso de los aviones a la parada militar del 16 de septiembre, suspendida hace 12 anos por un lamentable accidente, y que ahora fue felizmente retomada, lo que entusiasmó a muchos ninos de una generación que jamás había visto surcar aviones como esos por los aires de su ciudad.

Debemos alegrarnos porque el pueblo de México recupere su fiesta principal, en una expresión de concordia, al mismo tiempo que en las esferas políticas parecen abrirse y funcionar los espacios para el diálogo, la conciliación de intereses y los acuerdos.

Los avances en el proceso de reformas fiscal y electoral que se dan en el seno del Congreso de la Unión, sin satisfacer a todos y sin duda con grandes insuficiencias, ya significan un pequeno avance en lugar de la petrificación y el encono de los últimos tiempos. Es más lo que nos une que lo que eventualmente nos separa. Somos un pueblo diverso y heterogéneo, que durante anos ha logrado madurar en su tolerancia. Tal es el camino a seguir.

Por ese sendero podemos continuar, lenta pero consistentemente. Como dijo el Presidente, ""sólo con patriotismo y solidaridad podremos enfrentar con éxito cualquier desafío, honrar nuestra Independencia nacional y engrandecer a nuestro querido México"".

Unidos para celebrar, pero también para trabajar por un futuro común, es que seremos capaces también de zanjar diferencias y sentar las bases de la reconciliación nacional, donde las instituciones logren consolidarse y otorgarle al país la base social y jurídica para que superemos nuestros insuficiencias y carencias, generemos empleos y seamos una nación cada vez más equitativa. (El Universal).

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