En el año 2015, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) dio a conocer que el 30 % de la producción de alimentos a nivel mundial se pierde o se desperdicia. Esto, desde que se cosecha, transporta, transforma y distribuye hasta el último eslabón, cuando ya está listo para consumirse y luego se tira.
El 6 0% del desperdicio de alimentos ocurre en los hogares, le sigue el sector hotelero y restaurantes. Lo cual refleja la importancia de trabajar e incidir más en el tema, por la magnitud del impacto ambiental, con los gases de efecto invernadero que se derivan, así como el consumo del agua y la degradación de la tierra para producir alimentos que terminan en la basura, además del impacto económico que conlleva todo el proceso productivo.
Lo anterior, lo comentó Marcela Adriana Leal, investigadora de origen argentino y representante de la Red Diez Vidas-Investigación en Estilos de Vida Saludable, conformada por institutos de investigación y universidades de México, Colombia y Argentina; además de ser exconsultora de la ONU-FAO, en relación al desperdicio de alimentos.
Comentó que desde el informe del 2015 se ha avanzado en Latinoamérica sobre el desperdicio de alimentos, puesto que se han creado redes entre diversos países —con universidades e instituciones—, con el fin de implementar acciones que ayuden a revertir esta tendencia y a su vez incrementar la seguridad alimentaria.
Mencionó que la Red Diez Vida dio origen al Grupo Latinoamericano de Trabajo sobre Pérdidas y Desperdicios de Frutas y Hortalizas, con México, Colombia, Argentina, Perú, Brasil, Uruguay, Costa Rica, Panamá como miembros.
Argentina propuso instaurar un “día mundial de concientización sobre la pérdida y el desperdicio de alimentos”, que se concretó cada 29 de septiembre, para poner sobre la mesa de cada país la temática y concientizar a la población.
Al dar una ponencia en la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), enfatizó que los nutriólogos son clave para la sustentabilidad, encaminada al escenario pospandemia con un alto índice de inseguridad alimentaria en la población, vinculada al desperdicio de alimentos. Estos profesionales pueden incidir en la prevención, concientización, medición y diagnóstico.
Señaló que hay una gran oportunidad para los nutriólogos, ya que cuentan conocimientos para administrar un servicio de alimentación en un área de control de desperdicio de alimentos, alimentación sustentable, cambio climático, nutrición, alimentación a base de plantas y semillas, entre otros.












