El otro rostro de la migración

El otro rostro de la migración

Alertas, vulnerables y temerosos, pero con un objetivo en mente; llegar a Estados Unidos, es la meta de miles de migrantes que llegan por la Frontera Sur de México procedente de Centroamérica.

Considerado “El sueño americano” o American Dream, muchos migrantes provenientes principalmente de Honduras, Guatemala y El Salvador, dejan la violencia e inseguridad que predomina en sus países de origen para arriesgarse a una travesía igual o peor de peligrosa como es el viacrusis que muchos tienen que vivir al ingresar a la Frontera Sur de México.

Arriaga es uno de los municipios fronterizos de Chiapas, que se utiliza por algunos migrantes como ruta de paso para llegar a Estados Unidos.

Los pocos migrantes que llegan a ese municipio, buscan la Casa del Migrante Hogar de la Misericordia, un lugar que les brinda asistencia y alimentación, mientras esperan el paso del tren de carga llamado “La Bestia”, la cual recorre todo el país hasta llegar a los estados fronterizos del norte.

Al respecto, el albergue recibe aproximadamente de diez a 15 centroamericanos por semana, cifra que ha disminuido considerablemente tras los operativos consecutivos de parte de las autoridades en las zonas donde transita el ferrocarril, uno de los puntos de observación es el Puente Lagartero.

Sobre las vías, a un costado de la principal línea ferroviaria que conduce en dirección Sur-Norte, se encuentran abandonados algunos vagones que, según habitantes del lugar, sirvieron de refugio y escondite para los viajeros.

Buscan más rutas

Los hondureños Rogelio y Dario de 38 y 29 años, comentan que la situación es más complicada para viajar desde Arriaga, “ya que la migra anda en todos lados”, a pesar de eso, muchos optan por otras rutas como la costa Sur en el Soconusco o en la zona Sur de Tabasco, en el municipio de Tenosique, región de los ríos.

Albergados en la Casa del Migrante, esperan un contacto de Tapachula quien les informa del paso del tren, y así “podemos salir anticipados, bajo perfil, en puntos menos vigilados y listos para abordar”.

El temor al “chicotazo”

“Soy del departamento de Morazán, uno de los lugares más vulnerables de El Salvador, y aunque amo a mi país quiero una vida mejor; no importan las leyes que impongan o los muros que construyan, de una u otra manera vamos a cruzar”, dice Orlando de 31 años de edad quien a pesar de su visión aventurera, le teme al “chicotazo” de “La Bestia”, pues a cobrado la vida de bastantes indocumentados.

Como Orlando, hay muchos migrantes más que esperarán a “La Bestia” para continuar su éxodo hacia la Frontera Norte, sin importar los peligros que se puedan enfrentar en cada una de las rutas que habrán de recorrer en territorio mexicano.

Algunos de ellos lo lograrán o serán deportados a sus países de origen, mientras que otros perderán la vida en el intento de conseguir el anhelado sueño americano.