Embarazadas

"El presidente de Perú, Ollanta Humala, manifestó su rechazo a la utilización de mujeres embarazadas en las protestas contra las compañías mineras que promueve allí el Frente de Defensa Ambiental de Cajamarca, específicamente al proyecto Conga, no obstante que éste prevé invertir cuatro mil 800 millones de dólares. Como se ha visto también en este país, en diversas zonas del continente se ha levantado una polémica en ocasiones artificial ante estos planes de diversas compañías trasnacionales que vienen a estas regiones a invertir y a crear empleo.

Las inversiones de estas compañías no son para dejar perderlas en la manifestación oposicionista muchas veces interesada de ciertos grupos y líderes que argumentan daños, cuando por lo general éstos no existen. En México, la inversión estimada en esta industria por parte de unas doscientas empresas canadienses que ya trabajan en diversos proyectos, alcanza un aproximado anual de 80 mil millones de dólares, lo cual recibió en su momento el saludo entusiasmado del Presidente de la República.

Ninguna industria es por sí misma negativa o perjudicial, al contrario. Sin embargo, no son estos dos países lamentablemente los únicos teatros de estas manifestaciones, pero al contrario, hay también otros como Chile, que han sabido explotar esta actividad con grandes beneficios para el conjunto de esa educada nación.

Y no obstante los parecidos entre México y Perú, no dejan de llamar la atención las variantes de sus manifestaciones. Por ejemplo aquí, en este país y en este estado de Chiapas, las protestas se envuelven en argumentos conservacionistas, detrás de los cuales se han escondido la codicia y hasta la exigente líbido de uno que otro dirigente. En lo que respecta al Perú, el uso de mujeres embarazadas no es una novedad. Cuando el ahora Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, buscaba la Presidencia de la República, los grupos que habían detentado el poder por años en ese país le orquestaron una manifestación igualmente con mujeres preñadas a las que hicieron recostarse en la pista de aterrizaje del avión en que llegaría el candidato, esto con el fin de arruinarle la jornada, en protesta supuestamente por haber atentado contra las buenas costumbres al escribir la magnífica novela ""Pantaleón y las visitadoras"", hecho que lamentablemente festejó la prensa de ese país en ese momento.

"