El sindicato de maestros compró 59 vehículos de lujo en medio de una crisis económica. La situación del país es seria, y Elba Esther Gordillo, en su calidad de lideresa del magisterio, puede poner un ejemplo de congruencia y austeridad que dé muestras a México de cómo salir avante de esta crisis.
Debe tener en consideración el contexto. El gobierno se endeudará para enfrentar el presupuesto del próximo ano, probablemente habrá menos empleo, caerá el turismo y miles de migrantes regresarán de Estados Unidos por carecer de trabajo. Si la maestra, como afirma, organiza una rifa con vehículos de lujo en tiempos de escaso consumo, tal vez no logre siquiera recuperar la inversión. Menos aún lograr los suficientes recursos para dotar a las escuelas de la infraestructura por la cual aboga.
La compra de las camionetas Hummer, tiene que reconocer, ha sido perjudicial para su imagen y la de la organización que lidera. Los recursos del SNTE son de los contribuyentes y de los maestros.
Solicita el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación ocho mil millones de pesos de incremento al presupuesto en educación. Sin duda, el desarrollo de las nuevas generaciones es prioritario; los maestros necesitan mejor salario y condiciones de trabajo. La maestra tendría que tener en cuenta que la exigencia monetaria permearía más en el ánimo del gobierno, los legisladores y la opinión pública si se demuestra mayor austeridad de su parte.
zPara qué sostener una compra que ya ha rechazado la opinión pública y ha generado tantas sospechas? Es más sensato recular.
Conviene a todos, en particular a la senora, admitir lo inoportuno del regalo o rifa y devolver las camionetas para que esos millones de pesos sean canalizados directamente al acondicionamiento de aulas, compra de pizarrones, reparación de sillas.
La profesora ha reconocido las múltiples carencias de infraestructura de nuestro sistema escolar. zPor qué recurrir a una rifa de Hummers si puede ayudarse desde hoy a miles de ninos con ese dinero? La decisión está en sus manos.
Cacería de empresas en tiempo de unidad
El secretario de Hacienda, Agustín Carstens, difundió ante los medios de comunicación el domingo pasado que detrás de la caída del peso frente al dólar estaba la acción especulativa de varias empresas, ya identificadas, y sobre las cuales se abriría una investigación.
Llama la atención que mientras el Presidente pide unidad nacional su gabinete senale, en conferencia de prensa, a ese sector como responsable de la depreciación monetaria.
Nunca deben permitirse acciones ilegales a costa del bienestar de las finanzas públicas, pero senalar culpables antes de conocer el veredicto de las investigaciones parece más bien una estrategia para librar la imagen del gobierno federal de los efectos políticos de la situación económica.
La especulación, una práctica económica antigua, tiene una connotación negativa porque implica ganar dinero sin hacer más que comprar algo barato y venderlo caro sin que necesariamente varíe el valor real de eso con lo que especulamos.
Antes de abrir un frente de confrontación con los empresarios valdría la pena valorar los perjuicios de la estrategia: distanciamiento con el sector que más eco dio a la petición presidencial de unidad. (El Universal)











