En su mensaje dominical, el obispo de Tapachula, Jaime Calderón Calderón, en ocasión a la Pascua del Señor (tiempo litúrgico en el que se renueva la certeza de la resurrección) hizo mención sobre el proceso de la cremación de los fieles difuntos y externó algunas pautas sobre esta práctica.
Dijo que la cremación se ha vuelto el proceso más común en estos días para darle sepultura a los fieles difuntos, especialmente después de la crisis sanitaria del covid-19, por lo que despejó algunas dudas sobre lo que la Iglesia y la Biblia hablan sobre este proceso.
Señaló que la conservación de las cenizas debe ser en un lugar digno, ya sea en el camposanto o en algún templo, pues esto ayuda a reducir el riesgo de descuido o profanación de las cenizas, debido a que no está permitido la conservación de las cenizas en el hogar y tampoco pueden ser divididos entre los diferentes núcleos familiares, es decir, debe asegurarse el respeto y las condiciones adecuadas.
Indicó que para evitar cualquier malentendido panteísta, naturalista o nihilista, no es permitido la dispersión de las cenizas en el aire, en la tierra, en el agua o en cualquier otra forma, o la conversión de las cenizas en recuerdos conmemorativos como en piezas de joyería o en otros artículos.












