La emisión de permisos para la venta de bebidas alcohólicas tenía mayor control cuando lo ejecutaba la autoridad municipal, no así bajo el cargo del estado, porque ha derivado en el incremento de establecimientos irregulares, manifestó el presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac), Arturo Marí Domínguez.
Consideró que el Ayuntamiento tiene la capacidad para controlar mejor los permisos para la venta de bebidas alcohólicas, y no participar únicamente en la supervisión, tal como pasa ahora.
Agregó que actualmente no hay la capacidad de control y supervisión en cada municipio, por lo que no existe un dato concreto del estado de los permisos y de los negocios que les solicitaron.
Para dimensionar la situación, apuntó que sólo una cervecera tiene bajo su tutela de 600 a 700 licencias que pueden ser usadas en todo el estado, lo que apunta a un número indeterminado de establecimientos que realizan la actividad y no cuentan con los permisos necesarios.
Propuso que la parte estatal entre en los casos de aquellos municipios que no cuenten con la capacidad para realizar estas acciones.
Marí Domínguez dijo que el aumento de establecimientos irregulares ha proliferado, “convirtiéndose en un problema de salud pública que necesita ser atendido por la autoridad en calidad de urgencia”.
En ese sentido, reconoció el trabajo del Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez para la verificación de esta actividad, por lo cual esperan cambios positivos no sólo en el sector comercial sino en toda la ciudadanía.
“Desafortunadamente es en la ciudad capital donde hay más establecimientos clandestinos”, por lo que invitó a los responsables de estos negocios sumarse a la legalidad y no poner en riesgo lo que ya han invertido, sobre todo si les resultó redituable, por las multas que recibirán.
Por parte de los empresarios agremiados a la Canirac, precisó que no se dedican a la venta masiva de bebidas alcohólicas, sino de bebidas y comidas para toda la familia.












