Gabriela Coutiño: una de las coberturas más emblemáticas

En el estudio de TVO comparte que la cobertura de la guerrilla marcó su carrera periodística. Samuel Meneses / CP
En el estudio de TVO comparte que la cobertura de la guerrilla marcó su carrera periodística. Samuel Meneses / CP

Gabriela Coutiño Montes es una periodista con una trayectoria de casi cuatro décadas; el inicio de su carrera fue por allá de los años 90. Fue colaboradora de esta casa editorial y su cobertura del levantamiento armado zapatista influyó en gran parte en el posicionamiento de Cuarto Poder como el mejor medio local y con mayor alcance.

En el estudio de TVO Noticias de Cuarto Poder, hasta donde nos visitó para recordar su paso por esta empresa en su 50 aniversario, nos pudo contar que llegó a Tuxtla Gutiérrez en 1992, pero ya había empezado a reportear para el periódico Excélsior.

Llegando a Chiapas, su primer trabajo fue como corresponsal de Notimex. Además, trabajó en la oficina de prensa de la entonces Subprocuraduría Federal de la República.

A Cuarto Poder llega por invitación de don Conrado de la Cruz Jiménez, director y fundador de esta casa editorial. Para ese año ya era corresponsal de El Financiero; por allá del 93-94 estaba dando cobertura al levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Junto a Elio Enríquez y Fredy Martin, otros dos periodistas que también han colaborado en Cuarto Poder, cubría las primeras escaramuzas entre el EZLN y el Ejército Mexicano, que siempre fue un secreto a voces, pero el gobierno lo negaba.

El tercer ejército

Como anécdota, cuenta que la prensa era llamado el tercer ejército, porque llegaron decenas de todo el país y de varias partes del mundo. México cambió totalmente y toda la noticia se concentró en Chiapas.

Fue así que don Conrado, un hombre muy visionario, como ella lo describe, que olía dónde estaba la noticia y los hechos, la contactó a través de Francisco Barbosa, jefe de redacción en ese entonces.

“Me dijo: quiero que me mandés todo lo del encapuchado, todo lo del subcomandante Marcos”, porque hay que decir y destacar, ella recibía todos los comunicados a raíz de que habían cubierto, los tres, Elio, Fredy y ella, todas las acciones previas.

El subcomandante Marcos decidió enviar sus comunicados a El Financiero, del que ella era corresponsal, a La Jornada, la revista Proceso y El Tiempo.

Era un documento muy valioso, exclusivo para tres periodistas, y que al otro día era la primera plana de todos los diarios, principalmente, Cuarto Poder, que se convirtió en el primer medio local que llegaba a San Cristóbal de Las Casas, el epicentro de la noticia.

Desde las 5 o 6 de la mañana, con la nota calientita, con la versión del subcomandante Marcos y del gobierno, ya que también el periódico tenía contratada la agencia de El Universal.

Se vendía como pan caliente

Recuerda que Cuarto Poder se vendía como pan caliente en San Cristóbal, Comitán, Las Margaritas, Ocosingo. “Y hay que decir que no había censura, absolutamente nada. Don Conrado me decía “como va, como es la nota, así como vos la ves, así va”.

Tenían muy buena cobertura y por eso don Conrado la esperaba hasta tarde por la nota. A veces le tocaba viajar de noche por las comunidades, incluso junto a su hijo, que era muy pequeño. Se quedaban a dormir en las casas ejidales, en hoteles. Todos eran muy atentos.

Aún conserva y porta con gran orgullo, su credencial de corresponsal de guerra, firmada por el subcomandante Marcos del EZLN, algo que pocos o casi ningún periodista tuvo la oportunidad de obtener. Hoy todavía ella lo cuenta con gran orgullo y emoción.

¿Cómo era ejercer el periodismo en los 90?

-Tenías que llegar al lugar de los hechos. No había internet, teléfonos celulares, no había absolutamente nada, eso te ayudaba a desarrollar, a observar, a ser más detallista sobre los hechos.

Haz de cuenta, si antes había una matanza en alguna comunidad, pasaba una semana y nadie se enteraba, pero a partir de que la prensa llegaba al sitio y hacia el público, esos hechos eran la nota.

Te ayudaba mucho en el oficio, a diferencia de ahora, que con la tecnología, a veces estoy en mi casa y fácilmente desde ahí. Sin duda la tecnología es una gran herramienta.

¿Cómo enviaba las notas?

-Primero dictado por teléfono. Después en ese tiempo era nuevo el fax. Por supuesto, don Conrado compró uno. Te esperaban hasta 12 de la noche o más. Llamabas y alguien las transcribía.

Incluso para que no gastara en llamada a larga distancia, que era caro, llamaba desde un teléfono público en lada 800. Cuando estaba en San Cristóbal de Las Casas redactaba la nota en máquina de escribir estándar y la mandaba por fax.

Con las fotografías era tan complejo, porque no había tanta tecnología, y además, la noticia era de cada hora, actualizándose, porque el gobierno decía una cosa, los zapatistas otra y Cuarto Poder siempre estuvo a la vanguardia.

En ese tiempo ya era un periódico a color. Ya le habían invertido en la compra de buena maquinaria. Las fotos las mandaban por fax, a veces perdían calidad, pero servían. Así se tenían las primeras notas desde temprano.

Proceso

Gaby cuenta que para a todo el gobierno tenía una reacción de respuesta. Lo primero que hizo fue enviar una comisión de diálogo, que les llamaron los tres reyes magos, uno de ellos era el escritor Eraclio Zepeda, pero no funcionó, por la magnitud del evento.

Nunca trataron de censurar, o al menos ella no lo vivió. Tenían respuestas, enviaban comisionados para resolver las demandas de educación, tierras, salud. Quizá lo trataban directamente con los directores de los medios.

Recuerda que por la guerrilla cayó el gobernador en turno, porque minimizó el asunto, inclusive se dijo que quiso ocultarlo. Incluso perdió su trabajo en la agencia Notimex porque hizo una nota en la que mencionaba el tema y ahí fue cuando comenzó en El Financiero, pasando a ser una reportera nacional.

¿Cómo era convivir con don Conrado de la Cruz?

-Las pocas veces que venía a Tuxtla y platicaba con él, ya sabía dónde lo iba a encontrar: en el Bonampak. La primera mesa de la entrada de la cafetería era de él. Todo mundo ya lo conocía. Si lo quería ver, desayunaba ahí.

Tenía muy buena relación con la Presidencia de la República, lo invitaban a eventos. Yo no veía como lidiaba él con el tema del conflicto armado con el gobierno, porque al final se volvió un tema federal.

Lo que puedo decir es que él le apostó al periodismo profesional, porque sabía que era la única manera de poder llegar a la población. Por eso publicaba todas las partes.

Pausa a reportear

Gabriela Coutiño se fue de Cuarto Poder en 2002. Hizo un alto en el trabajo reporteril para laborar como vocera del Instituto Nacional de Migración, donde estuvo tres años. Justamente fue cuando el director del periódico vivió una época de persecución y perdió gran parte de su plantilla laboral.

Cuando regresó a Tuxtla, don Conrado estaba en el exilio, sin embargo, se observó que seguía apostando al periodismo. Reafirmó hacer el mejor periodismo, “esa es la historia de Cuarto Poder, con don Conrado, con la profesora María Morales, que respondieron a la embestida del gobierno en turno con periodismo, aun con pocos elementos”.

Por eso manifestó con gran emoción y emotividad el gusto por el 50 aniversario de este periódico, que fue su casa editorial por varios años, expresando su cariño y respeto a doña María Morales, que mantuvo a flote este barco, que le sigue dando oportunidad a las nuevas generaciones de periodistas.

¿Qué le significó como periodista estar en toda esa cobertura?

-Fue un sinfín de aprendizajes. Me siento muy agradecida y afortunada, porque aprendí de los grandes, cuando empezaron a llegar los periodistas mundiales, los que llaman en el periodismo vacas sagradas.

Aprendí muchísimo. Llegó Ciro Gómez Leyva, Carmen Aristegui, otros más de diversos países. Desde entonces, de 1994, yo soy corresponsal de la agencia France Press (AFP).

Recuerda que conoció a compañeros de Guadalajara, Monterrey, Michoacán, Veracruz, Mérida. “Todos vinieron, todos, éramos muchísimos, por eso decían que era el tercer ejército. Muchos de ellos siguen siendo mis amigos y colegas”.

Junto a ella, recuerda, había bastantes mujeres periodistas que hacían una gran labor. Una de ellas, Rosa Isela Rodríguez, que ahora es secretaria de Gobernación, llegó a Chiapas como reportera de La Jornada.

“Esa era la competencia, y cómo Cuarto Poder no iba a estar ahí”.