Gobernar| tarea de todos

"A poco más de un año de que termine su gobierno, el presidente Felipe Calderón hace un llamado a la corresponsabilidad de todos los actores políticos, sociales y económicos del país y aun a Estados Unidos.

En entrevista con El Universal, el Jefe del Ejecutivo insiste en que no se vale ""echarle la bolita"" de todo al Presidente de la República y pide a gobernadores, munícipes, legisladores y a los partidos políticos asumir la responsabilidad propia y ser parte de las soluciones de los problemas del país, incluso proponiendo políticas alternativas a las oficiales.

De paso siembra un tema: ""Quizá nuestro sistema político carece del instrumental necesario para asignar costos y beneficios políticos adecuadamente; la voluntad del gobierno federal ha estado presente y la falta de respuesta no es algo que se pueda imputar a quien convoca, sino a quien no responde"".

El llamado del Presidente es legítimo, en tanto que éste ya no es el país de un solo hombre y la redistribución del poder político y la participación de los Poderes Legislativo y Judicial en la cosa pública es tan o más importante que la simple voluntad del Jefe del Ejecutivo.

En tal sentido, adquiere pertinencia la revisión de nuestro diseño institucional, para asignar tareas, responsabilidades y culpas, de tal forma que no sea difícil para la ciudadanía -eventual electorado- identificar quién está haciendo su labor a la altura de lo que el país necesita y quién evade sus responsabilidades.

El tema de la corresponsabilidad es tan importante para el presidente Calderón, que lo lleva incluso a nivel internacional, al considerar insuficiente la cooperación de Estados Unidos con México en la lucha contra el crimen organizado transnacional, pues ni se ha abatido el consumo de drogas, fuente del ciclo económico de los estupefacientes, ni ha logrado vencer los fuertes intereses que rodean la venta y tráfico de armas en territorio estadounidense, que dan gran capacidad de fuego a las bandas delincuenciales mexicanas.

Cierto. Si Estados Unidos no va a la raíz del problema y sólo asume que todo terminará cuando se saque de circulación a los grandes capos del crimen -lo cual sería, en este esquema, responsabilidad exclusiva de los mexicanos- poco o nada se avanzará en la erradicación del fenómeno.

Vale entonces tomarle la palabra al presidente Calderón, para que cada quien desde su trinchera asuma actitudes constructivas y propositivas en favor de México, esté o no de acuerdo con su gobierno. (El Universal)

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