La Iglesia católica en Tuxtla Gutiérrez fijó una postura respecto a la exigencia de los colectivos de mujeres sobre la legalización del aborto en Chiapas, que calificó que esta práctica de “mala”, ya que vulnera el derecho de los “no nacidos”, además de que se corre el riesgo de hacer de la moral laxa y carente de valores.
Monseñor Fabio Martínez Castilla, arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, expuso que la defensa del no nacido constituye una cuestión elemental de la humanidad, por lo que dijo la Iglesia católica y en lo personal, el tema le es prioridad.
Apuntó contra lo que grupos feministas califican como el derecho al aborto o decidir sobre su cuerpo, calificando de injusta la exigencia, pues “degradan” a una segunda categoría la existencia de un individuo cuya supervivencia depende de la madre.
Opinión
Martínez Castilla calificó como falsos los argumentos en los que los grupos pro aborto señalan que las mujeres son dueñas de su propio cuerpo, al afirmar que esa propiedad no se extiende al territorio corporal del otro, en este caso al de un embrión o grupo de células en proceso de gestación.
En su mensaje, apeló a los argumentos genéticos para demostrar que la existencia humana comienza desde el momento celular, y calificó como “persona” al embrión, aún desde las semanas más tempranas del embarazo.
Sobre el argumento de las maternidades deseadas, señaló que la existencia, dignidad y valor propio de una persona no son afectados por el deseo o “no deseo”; incluso el sacerdote sugirió que una vez nacido el niño, la madre puede llegar a sentir amor, aunque en principio no estuviera en sus planes.
Martínez Castilla añadió que un niño no es “una cosa” cuyo valor puede decidirse de acuerdo al estado de ánimo de la mujer; añadió que una mujer que no está contenta con su embarazo, sí puede amar en un futuro al bebé que crece en su vientre. Remarcó que el aborto es violentar la naturaleza humana y significa hacernos “insensibles al amor, dolor y ternura”.
Parte de su mensaje fue orientado a señalar que con la legalización del aborto no se terminará la práctica clandestina, sin embargo, sí habrá un marcado relajamiento de la moral, pues esta práctica “mala” expone a la ciudadanía a perder los valores de la “recta razón” y con ello creer que lo malo puede llegar a ser bueno.
En lo que respecta a las recientes movilizaciones de grupos de mujeres en la ciudad capital y en el resto del país, aceptó que buscan justicia a casos de violencia de género, sin embargo, advirtió que el reclamo no debe impulsarse con más violencia.












