Impulsan modelo de conservación ecológica en meseta

La meseta de Copoya es una de las zonas con mayor expansión poblacional de la zona metropolitana de Tuxtla Gutiérrez. CP
La meseta de Copoya es una de las zonas con mayor expansión poblacional de la zona metropolitana de Tuxtla Gutiérrez. CP

La restauración de suelos, el uso de bioinsumos y la conservación de más de 400 hectáreas en la meseta de Copoya buscan convertir al parque Guanacastle en un modelo de manejo sustentable ante la presión inmobiliaria, la escasez de agua y los efectos del cambio climático en la zona metropolitana de Tuxtla Gutiérrez, así lo informó Juan Carlos Franco Guillén, presidente de Soluciones Locales a Retos Globales A.C. (Cecropia).

Uno de los esfuerzos más importantes actualmente de la organización, es el desarrollo del parque Guanacastle, un Área Destinada Voluntariamente a la Conservación (ADVC) ubicada en la meseta de Copoya.

Explicó que el proyecto busca generar información científica y experiencias prácticas que permitan restaurar ecosistemas, fortalecer políticas públicas y encontrar mecanismos de financiamiento para la conservación ambiental.

Advirtió que el principal desafío ambiental que enfrenta el parque es el crecimiento urbano desordenado que avanza sobre la meseta de Copoya, una de las zonas con mayor expansión poblacional de la zona metropolitana de Tuxtla Gutiérrez.

Indicó que esta situación provoca cambios de uso de suelo, pérdida de cobertura vegetal e incremento de incendios forestales, poniendo en riesgo la disponibilidad futura de agua y la estabilidad de los ecosistemas.

Restauración de suelos, clave para la recuperación

A diferencia de los programas tradicionales centrados solo en la reforestación, Cecropia apuesta por una estrategia integral basada en la recuperación del suelo.

Según el especialista, estas acciones han permitido incrementar de manera significativa la supervivencia de árboles plantados en años anteriores.

Los escenarios climáticos para Tuxtla Gutiérrez, dijo, muestran una tendencia preocupante: menos precipitación anual, pero lluvias cada vez más intensas y concentradas.

Ante ello, el parque Guanacastle busca funcionar como una gran “esponja ecológica” capaz de infiltrar y almacenar agua durante las tormentas, reduciendo riesgos de inundaciones y fortaleciendo la disponibilidad hídrica.

Además, recordó que estudios del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático ubican a la región entre las más vulnerables del país frente a los efectos futuros del cambio climático.

Reconoció la inversión estatal destinada a programas de restauración de microcuencas, que pasó de 100 millones de pesos el año pasado a 200 millones de pesos en este año; sin embargo, consideró que aún es insuficiente para atender la magnitud del problema.

Por último, indicó que el objetivo a largo plazo es impulsar una bioeconomía basada en el manejo sustentable de los recursos naturales, mediante actividades como el aprovechamiento forestal regulado, la producción de resina, miel y otros productos derivados de los bosques.