"La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación sostuvo que es necesario volver a invertir en agricultura y establecer programas de seguridad alimentaria, aunque la mayoría de los recursos provengan de la iniciativa privada. El planteamiento pareciera aludir a regiones en que no faltan grupos que se mantienen en posesión de tierras ociosas y están hundidos en la pobreza, pero que se niegan a analizar nuevos esquemas de producción.
El organismo indica que hay certeza de que al poner énfasis en la seguridad alimentaria y en el desarrollo agropecuario, se puede promover desde la sociedad civil y la iniciativa privada un desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe. Así, los Estados miembros tienen el imperativo de recuperar un papel importante para fomentar los programas de seguridad alimentaria. De acuerdo con este planteamiento, la búsqueda de la solución a los problemas cada vez más complejos como los que se enfrentan hoy día, requieren un tratamiento multidisciplinario y un esfuerzo conjunto entre instituciones.
Y no se descarta nada. El organismo internacional menciona que el fomento de la agricultura familiar y la recuperación de los alimentos tradicionales son un factor complementario en tiempos de incertidumbre y crisis, como los que se enfrentan ahora y que se agudizarán en el futuro.
Sembrar, cosechar y consumir es lo que mueve la economía en millones de pequeñas comunidades y estimula los mercados locales, expone con razón el organismo.
Sin embargo, lo expuesto es sólo algunas de miles de estrategias que deberán ponerse en práctica ante los retos del futuro cercano. El organismo mundial publicó el año pasado un informe titulado ""Estado de los recursos de tierras y aguas del mundo para la alimentación y la agricultura"", en el cual alerta que la situación plantea un profundo desafío a la tarea de alimentar a una población mundial que para 2050 habrá llegado a nueve mil millones de personas.
Así también, prevé que el cambio climático modifique las pautas de las temperaturas, las lluvias y el caudal de los ríos, de los que dependen los sistemas de producción de alimentos.
La fragilidad del sistema quedó en evidencia aquí con la distribución del huevo. Se han eliminado los aranceles y los pronósticos de baja de precio no han resultado ciertos, es más, ni siquiera hay producto en existencia en las enormes tiendas departamentales.
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