El pasado 4 de agosto, una persona sin vida, originaria de Senegal, fue encontrada en la playa La Zarza, de San Francisco Ixhuatán, Oaxaca. Más tarde, Abdoulaye Diop, cónsul de Senegal en México, aseguró que su connacional viajaba en una embarcación con 26 personas más que salió de Tonalá, Chiapas.
“Por mar y tierra se buscó a 26 ciudadanos de Senegal (…) luego de 48 horas de búsqueda no se encontró evidencia alguna de un supuesto naufragio”, destacó en un comunicado escrito el Instituto Nacional de Migración (INM).
En el segundo párrafo señaló que no hubo rastros ni siquiera de la embarcación, a pesar de que intensificaron los recorridos en playa del Grupo Beta en Tapachula e Ixtepec. Hasta el final del texto, el INM dijo que el cuerpo hallado el pasado 4 de agosto se encuentra en Zanatepec, y que será la Fiscalía de Atención a Migrantes de Ixtepec quien continúe con la investigación.
“Desde hace cuatro años nosotros documentamos que las personas migrantes salían en esas embarcaciones desde el puerto de Ocós, en Guatemala. Nosotros fuimos y lo dimos a conocer, así que no dudo para nada que los migrantes sigan utilizando estas maneras riesgosas para cruzar México”, explicó Luis García Villagrán, fundador del Centro de Dignificación Humana.
El defensor de derechos humanos recordó que es una de las travesías más peligrosas y la menos visible de todas, en comparación a caminar por la carretera o viajar en el tren, “pero en el mar, la última vez se supo porque el mar arrojó los cuerpos”.
“Los riesgos son muy inminentes con los migrantes; en su desesperada gana de alcanzar el sueño americano han pedido la vida, y quienes cruzan por mar son las víctimas invisibles. Lo peor es la opacidad que se vive del oficialismo, llámese de cualquier gobierno”, dijo Villagrán al recordar que el INM nunca ha reconocido el tráfico de personas vía marítima.
En octubre de 2019, medios de comunicación dieron a conocer el hallazgo sin vida de tres personas procedentes de Camerún, entonces también se habló de un naufragio, pues hubo sobrevivientes, pero tanto el INM como la Marina mantuvieron hermetismo sobre el protocolo correspondiente. En noviembre de 2022, también cuatro ecuatorianos desaparecieron en alta mar.












