Padres de familia y la sociedad en general de Tapachula expresan temor y zozobra ante hechos de violencia como el suscitado el pasado miércoles, cuando dos personas ajenas a problemas entre grupos delincuenciales perdieron la vida, entre estos un joven bachiller que se dirigía al gym. A esto se suma el ataque a balazos del Ejército Mexicano contra presuntos polleros que dejó como saldo la muerte de seis migrantes y una decena de lesionados.
Más allá de las estadísticas de percepción de inseguridad y los resultados de los trabajos de la federación, el estado y los municipios, las familias están preocupadas sobre todo porque el vivir en las áreas urbanas empieza a considerarse como inseguro por los hechos delictivos que ocurren constantemente.
Tapachula está cambiando y el temor incrementa en las familias al grado que por la tarde-noche empiezan a dejar de circular por las calles, solo lo hacen aquellos que por su trabajo o escuela tienen que cumplir. Los registros de balaceras, homicidios y presencia de la delincuencia organizada empiezan a provocar psicosis, a lo que se suman noticias falsas que señalan hechos que no ocurren y mensajes que inventan como el de supuestos toques de queda.
En entrevista, el activista social y presidente del Frente Cívico Popular del Soconusco, Pedro Pablo Scott Ramos, dio a conocer que antes estos hechos que se han convertido en el “pan de cada día”, en la más recientes encuesta del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) señalan que la percepción de inseguridad para esta ciudad es alta.
Reconoció el temor de la población, aunque destacó que en las últimas horas, sobre todo en balaceras, se ha visto que las Fuerzas Armadas han tomado el control de la situación, pero el hecho del ataque contra migrantes contrasta con la confianza que tienen al Ejército.
Expuso que la población de Tapachula está preocupada, si bien había hechos aislados de violencia y poca acción de las autoridades, la presencia de la Sedena y Marina daban confianza, pero en la actualidad la sociedad teme tanto a los delincuentes como aquellas instituciones armadas federales que no tienen la preparación adecuada y que han atentado contra la misma sociedad o en su caso contra migrantes.












