Las plantas de tratamiento de aguas residuales en la capital chiapaneca no alcanzan a tratar toda el agua, por la falta de estudios específicos sobre el comportamiento y características del agua, afirmó Samuel Enciso Sáenz, jefe del departamento de gestión tecnológica y vinculación del Instituto Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez.
El investigador indicó que apenas es suficiente la labor que realizan las plantas de tratamiento “Paso Limón” y “Tuchtlán” ubicadas en Tuxtla Gutiérrez, por lo que, es necesario estudios específicos para entender las altas y bajas en el agua, sus características específicas y composición.
Además, informó que la tecnología ha ayudado en tratar la contaminación del agua, sin embargo, no se toman en cuenta temas como el gasto económico y la actividad de las personas.
“Los procesos son muy costosos y estamos acostumbrados a que las plantas de tratamiento de agua sean de beneficio social (…) Un sistema de tratamientos no tiene recuperación de la inversión en cuanto a costos de la infraestructura, mantenimiento de las obras y pagos de salarios” detalló.
En Tuxtla, es muy común que se depositen grandes cantidades de aceites, detergentes y fertilizantes a caudales y ríos a través del drenaje, lo que en muchas ocasiones genera un fenómeno de hiperfetilización, un crecimiento de algas sobre los arroyos, pero también de eurofización, lo que hace que las afluentes sequen.
Para una profundización acerca del funcionamiento de las plantas de aguas residuales en la capital se acudió a la Comisión Nacional del Agua (Conagua), sin embargo, no se atendió la petición de información vertida por este medio de comunicación.
Por su parte, Enciso Sáenz indicó que las dos plantas de tratamiento en la capital chiapaneca son por medio de procesos biológicos, es decir, por medio de bacterias se realizan los procesos de limpieza del vital liquido.
Factor cultural
Asimismo, el investigador manifestó que hay procesos culturales a los que la ciudadanía chiapaneca está acostumbrada, lo que empeora el tratamiento del agua, dijo que aproximadamente un 70 por ciento del agua que se recibe es conducida al drenaje.
Lo que significa que en Tuxtla Gutiérrez se tiene un excesivo desperdicio de agua, hecho que aumenta su toxicidad, que también incide en la vida de las bacterias limpiadoras, por lo que, el proceso de limpia, puede tardar hasta cientos de horas.












