La nota roja: el pulso más inmediato en Cuarto Poder

Su paso por la redacción fue una experiencia profesional, de muchas anécdotas y de mucho aprendizaje. Diego Pérez / CP
Su paso por la redacción fue una experiencia profesional, de muchas anécdotas y de mucho aprendizaje. Diego Pérez / CP

La nota roja en el periodismo siempre fue sinónimo de inmediatez, un ejercicio marcado por la urgencia, el impacto social y la constante tensión entre informar y no caer en el sensacionalismo.

En el marco del 50 aniversario de Cuarto Poder, el exreportero Rafael Espinosa reconstruyó su pasar por la redacción, los retos del oficio y la evolución del periodismo entre la ética, el morbo y la era digital.

Una oportunidad que marcó el rumbo

Rafael Espinosa llegó al periodismo casi por casualidad. Mientras estudiaba Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), una vacante en Cuarto Poder lo llevó a adentrarse en uno de los géneros más complejos: la nota roja.

Su paso por el periódico, donde permaneció seis años, fue una etapa, dijo, clave en su formación: “una experiencia profesional, de muchas anécdotas y de mucho aprendizaje”.

Durante su estancia, destacó, la nota roja no solo era una sección más: era uno de los motores informativos del periódico. Su cobertura exigía rapidez, intuición y una presencia casi simultánea con los hechos.

“La nota roja es muy inmediata, muy espontánea, es muy en tiempo real”, subrayó

Sin herramientas digitales ni redes sociales, los reporteros desarrollaban métodos propios para no perder la noticia. Uno de ellos era montar guardias en las instalaciones de la Cruz Roja y seguir ambulancias para llegar al lugar de los hechos.

Además, cubrir la nota policiaca implicaba una disponibilidad total. No había horarios ni rutinas fijas: los accidentes, hechos violentos o tragedias podían ocurrir en cualquier momento.

El compromiso también se reflejaba en la presión de cierre de edición; en ocasiones, una noticia de última hora obligaba a detener las rotativas para incluir la información en primera plana.

“Tenías que ir al periódico y decir paren máquinas porque traigo la de ocho columnas”, recordó.

Un medio crítico y referente

Ante las diversas etapas políticas que ha atravesado el estado, destacó que el papel de Cuarto Poder siempre fue el de un medio influyente no solo en Chiapas, sino a nivel nacional, con una línea editorial crítica frente al poder.

“Ha sido un referente más crítico y más riguroso con ciertos gobiernos”, puntualizó.

En ese sentido, recordó momentos de tensión con administraciones estatales, como durante el gobierno de Pablo Salazar Mendiguchía, lo que reflejaba, dijo, la postura firme del medio.

Reconoció que la nota roja ha sido históricamente uno de los contenidos de mayor consumo, ya que su impacto radica en el interés inmediato que genera en la audiencia.

En los periódicos impresos, esta lógica se reflejaba en la contraportada, donde solía colocarse la nota roja como gancho visual para los lectores. Hoy, ese fenómeno se replica en redes sociales, donde los hechos violentos o accidentes disparan las audiencias en tiempo real.

Entre el sensacionalismo y la responsabilidad

Sin embargo, el crecimiento de la nota roja también estuvo acompañado de excesos. En años anteriores algunos medios recurrían a imágenes explícitas y lenguaje vulgar para atraer público.

Frente a ello, destacó que Cuarto Poder mantuvo una línea más responsable en el tratamiento de la información, evitando caer en el sensacionalismo extremo.

“Fue un poco más cuidadoso en los términos para titular”, señaló.

La forma de hacer nota roja ha cambiado con el paso del tiempo. Antes, los periódicos tenían mayor libertad para publicar contenidos explícitos; hoy, las reglas han cambiado, sobre todo en el entorno digital.

Diversas plataformas han impuesto normas que limitan el uso de ciertos términos o imágenes relacionadas con la violencia.

Este nuevo contexto ha obligado a los medios a replantear su lenguaje y enfoque, transitando hacia una cobertura más moderada.

Más allá del hecho

En medio de la inmediatez, encontró una forma distinta de narrar la nota roja: la crónica, que lo destacó en la redacción. Este enfoque buscaba ir más allá del accidente o el hecho violento para explorar las historias humanas atrás de la nota.

“Detrás de cada accidente había una historia que no era contada”, afirmó.

Este ejercicio implicaba tiempo, empatía y cercanía con las víctimas, alejándose de la simple descripción del suceso.

Para Espinosa, la nota roja fue más que un área de cobertura: fue una escuela de formación profesional. Allí aprendió valores fundamentales como la ética, la responsabilidad social y el compromiso con la información.

Un legado vigente

A medio siglo de su fundación, Cuarto Poder sigue siendo, en palabras del exreportero, “un referente a nivel nacional”, no solo por su alcance, sino por su manera de abordar temas complejos como la nota roja.

Hoy, la nota roja continúa evolucionando entre nuevas plataformas, reglas y audiencias, pero mantiene su esencia: narrar los hechos más duros de la realidad, aquellos que, en medio de la urgencia y el impacto, siguen captando la atención de la sociedad.

Finalmente, expresó su agradecimiento hacia el medio que marcó el inicio de su carrera, reconociendo la trayectoria y relevancia en el ámbito informativo.

“Gracias por abrirme las puertas, por darme la oportunidad de trabajar y aprender. Ojalá que vengan mil años más”, afirmó.