Las fallas del Cisen

"El Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) mantiene la estructura burocrática y técnica para elaborar espionaje político, de acuerdo con documentos internos del centro dados a conocer ayer. Si no es el Cisen responsable de los escándalos recientes resulta urgente que revele quién más puede tener esa capacidad.

Primero se da a conocer que el Centro gastó un millón de pesos para que una empresa novata en el ramo, por medio de un contrato sin licitar, recopilara información de los legisladores.

Después el coordinador de los senadores priístas, Manlio Fabio Beltrones, denuncia que llegó a sus manos un documento de espionaje político del cual fue objeto junto con ocho gobernadores y otros senadores. Senala como inequívoco que la fuente de tales datos sea gubernamental.

Ahora Manuel Espino, ex dirigente nacional del PAN y contrario a miembros de la administración calderonista, acusa a otras agencias de seguridad del Ejecutivo de haberle hecho lo mismo.

El cúmulo de denuncias no basta para comprobar que la agencia realiza espionaje contra adversarios políticos, pero acrecenta la necesidad de que el gobierno reaccione con más que desmentidos.

En caso ser otro el responsable, sería preocupante que el Cisen lo desconociera ya que la divulgación de conversaciones y datos personales para el desprestigio de personajes públicos tiene anos de realizarse en México.

En su momento la administración de Vicente Fox aseguró que los métodos de control político priísta serían enterrados. Incluso se acusó a Fox de ""desmantelar"" al Cisen.

Francisco Ramírez Acuna, predecesor de Mourino en Gobernación, justificó los errores que permitieron los bombazos del Ejército Popular Revolucionario (EPR) con base en el ""deterioro"" del Cisen.

Más de mil agentes fueron removidos en los últimos anos y se sufrió de una disminución de recursos, por lo que la administración de Felipe Calderón tomó la determinación de fortalecerlo, dijo.

Si efectivamente se ha fortalecido el Cisen, los resultados siguen pendientes, ya sea por su poca discreción o por incapaz de detectar a otros espías.



Nunca es demasiada transparencia

Jueces y magistrados federales se quejan de un proyecto que busca evaluar su desempeno con base en la percepción de los empleados a su cargo. En materia de transparencia, ningún esfuerzo debe escatimarse, menos en un sector con amplio margen de discrecionalidad como es el Poder Judicial.

Con ligereza emplean los quejosos la palabra ""fascista"" para calificar la iniciativa de la visitaduría judicial del Consejo de la Judicatura Federal. Al final, zde qué mejor manera podría dicho órgano de control conocer desde la hora de entrada de los juzgadores hasta su rectitud en la toma de decisiones?

Desde luego, cualquier denuncia es susceptible de engano, más aún si está contaminada por una mala relación laboral; sin embargo, siempre que la evaluación sea tomada sólo como uno de los criterios necesarios para investigar a los juzgadores nada tienen éstos qué temer.

La molestia que genera en jueces y magistrados la transparencia vale la pena con tal de reducir el margen de acción de alguien que con un argumento tan simple como la ""falta de pruebas"" puede esconder una insultante corrupción. (El Universal).

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