Legislativo

"Hace más de seis años, cuando trascendía que el Congreso del Estado había recibido una o varias iniciativas, sea de decreto o de modificación a diversos aspectos de ley, entre ellos los códigos penales, una gran mayoría de chiapanecos se ponía a la defensiva. A ver ahora con qué salen, decían sectores de la sociedad ante por ejemplo una iniciativa por la que el entonces llamado fiscal se remontaba a la siguiente administración sexenal y todavía con opción a aspirar a un siguiente periodo, con lo que prácticamente se eternizaba dentro del Ejecutivo. La iniciativa se votó a favor no obstante que entonces, prisión y despojo de bienes de ciudadanos chiapanecos que habían trabajado toda una vida por conseguirlos para el patrimonio de sus hijos, eran la constante.

""Si me das tu rancho, te dejo en libertad"", le espetaron a un conocido chiapaneco al que le habían confiscado su propiedad. A otro pretendían arrebatarle una empresa cuya creación data de 1980. Pero la prorrogada permanencia de ese funcionario estaba en la ley que previamente había sido iniciativa votada por los diputados de entonces.

La que agudizó penas a la difamación fue otra de las iniciativas que causó reacciones, así como la modificación del régimen interno del Congreso del Estado por la cual se anuló de golpe una mayoría legislativa que existía entonces.

Es un hecho que el elector cuando emite su voto no está extendiendo al mismo tiempo un cheque en blanco a los legisladores, por el contrario, dentro de la ley y con respeto, es necesario que se les pida cuentas una vez agotada la responsabilidad en esa representación. Es cierto -como dijo un diputado local de la anterior Legislatura- que quienes votan la ley son ellos y que no es válida la presión de ningún tipo para obtener un sentido en el sufragio, pero también es cierto que las últimas legislaturas no han estado a la altura de las expectativas de la población en general, siendo como se ha visto con apenas unos ejemplos, aval de disposiciones coyunturales que no responden al bien común, sino al contrario, a intereses que son definitivamente indefendibles.

Es un hecho que el trabajo legislativo y quienes lo realizan no cuentan en estos tiempos con la aprobación de la población; es necesario por ello primero reparar con énfasis en tal realidad -porque finalmente la imagen pública es algo importante- y después hacer una reflexión sobre la complicada situación que ha tocado vivir a Chiapas, en el qué hacer y cómo, para seguir adelante.

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