"Contrario a lo que sucede en otros países, en México las políticas educativas no han contado con la supervisión de la sociedad. La figura de los Consejos Escolares, integrados por padres de familia y relanzados por el gobierno federal, podría cambiar eso, siempre y cuando reciban el poder para incidir efectivamente en las escuelas de sus hijos.
La idea no es nueva. En 1992 el gobierno de Carlos Salinas de Gortari buscó un modelo educativo diferente basado, entre otras cosas, en el acercamiento de los padres de familia con la escuela, que ya entonces estaba dominada por al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Para restar poder al gremio y exigir cuentas a las autoridades educativas, se propuso que los padres se encargaran de la administración de los colegios, de los servicios dentro de éstos, de la adquisición de materiales, del mantenimiento de las instalaciones.
Los gobiernos de Ernesto Zedillo y Vicente Fox sostuvieron la iniciativa, pero después de 17 años no se consiguió el impacto deseado. De las 196 mil escuelas públicas en el país, únicamente 88 mil conformaron sus consejos, ""buena parte de los cuales son infuncionales"", explicó ayer el presidente Calderón. ¿Por qué? La respuesta está en la superioridad con que los profesores se asumen en el trato con el resto de los integrantes de la comunidad escolar. Son renuentes a que los padres les digan qué hacer.
Para eludir ese escollo cultural, el gobierno salinista disfrazó el apoyo a los padres a través de la Sedesol, en vez de la SEP, lo cual funcionó, pero sólo para el reequipar y remozar escuelas. Hasta la fecha los padres de familia han permanecido marginados de la evaluación a los docentes y a las autoridades educativas, de la influencia en las estrategias pedagógicas y de la calidad en la enseñanza. Este podría ser el cambio más importante de la actual propuesta del gobierno de Felipe Calderón. Los padres ahora sí tienen una vía para influir en la educación de sus hijos.
En los nuevos lineamientos de los Consejos Escolares no se especifica la forma en que los padres podrán exigir cuentas a profesores y directores de colegio. Es por ello que será clave que el alumno quede en el centro de la ecuación, con padres supervisando a los maestros, estados y municipios en contacto permanente con los consejos y el gobierno federal acompañando todo el proceso. De esa manera se podrá, por fin, tener una educación bien vigilada. (El Universal)
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