En Chiapas, como en el país y el mundo, el vínculo entre las personas y sus mascotas ha cambiado profundamente.
Hoy los animales de compañía ocupan un lugar central en miles de hogares, impulsando una mayor cultura de cuidado y una creciente industria especializada, además de un gran negocio para quienes venden alimentos y de otro tipo de insumos.
Especialistas advierten que el afecto puede convertirse en un problema cuando se pierde el equilibrio y se humaniza a los animales, mientras que el debate sobre el bienestar animal también alcanza el ámbito legislativo, donde persisten vacíos legales para proteger a especies que no son consideradas de compañía.
¿Cuál es su lugar?
Durante las últimas dos décadas, perros y gatos dejaron de ser únicamente animales destinados a cuidar una casa o controlar plagas. Hoy forman parte del núcleo familiar para miles de personas.
Este cambio cultural ha traído beneficios importantes: mayor conciencia sobre la vacunación, la desparasitación, la esterilización y la atención médica veterinaria, prácticas que hace algunos años eran poco frecuentes.
La médica veterinaria zootecnista Lucía del Carmen Sosa Orozco explicó que antes era común que perros y gatos permanecieran libres en las calles, provocando camadas no deseadas y aumentando la población de animales abandonados. Actualmente esa realidad comienza a cambiar.
Incluso, señaló que el interés por estudiar Medicina Veterinaria ha crecido considerablemente, reflejando una sociedad cada vez más consciente sobre el bienestar animal.
Una industria creciente
Actualmente existe toda una industria dedicada exclusivamente al bienestar de las mascotas.
Desde alimento especializado hasta hoteles, guarderías, ropa, juguetes, accesorios, carriolas, camas ortopédicas, seguros médicos y celebraciones de cumpleaños, el mercado “pet friendly” continúa expandiéndose.
También la demanda de espacios públicos donde los animales pueden convivir con sus familias, como parques, cafeterías, restaurantes y centros comerciales, aumentaron. La tendencia incluso ha alcanzado a otras especies.
Del cariño a la humanización
Aunque el fortalecimiento del vínculo humano-animal representa un avance en materia de bienestar, especialistas coincidieron en que existe una línea que no debe cruzarse.
La veterinaria Lucía del Carmen Sosa señaló que algunas personas llegan a tratar a perros y gatos exactamente igual que a un hijo.
Advirtió que estas prácticas pueden afectar el comportamiento natural del animal, disminuir parte de sus instintos e incluso generar problemas de conducta.
El objetivo, explicó, no es dejar de consentir a las mascotas, sino respetar sus necesidades como animales y no convertirlas en sustitutos de personas.
Perspectiva psicológica
La psicóloga Lorena Andrade, responsable del área de Salud Mental y Adicciones de la Jurisdicción Sanitaria Número Uno, subrayó que el ser humano busca desde la infancia crear vínculos afectivos.
En muchas ocasiones, una mascota puede representar compañía, estabilidad emocional e incluso convertirse en un importante apoyo durante procesos difíciles.
Compartió que, antes de lograr un embarazo mediante fertilización in vitro, encontró en su perro chihuahua un soporte emocional que le permitió afrontar esa etapa.
Para ella, esa relación es completamente válida siempre que exista equilibrio.
“Si te hace bien y no perjudica a otras personas, adelante”, destacó.
Sin embargo, advirtió que el problema aparece cuando ese vínculo sustituye completamente las relaciones humanas o comienza a afectar la vida cotidiana.
Para la psicóloga, la clave está en mantener el equilibrio. “Los excesos son patológicos”, recordó.
Más allá de perros y gatos
La conversación sobre el trato hacia los animales también ha llegado a espacios como el Congreso del Estado.
A más de un año de la entrada en vigor de la Ley de Protección Animal de Chiapas, especialistas y legisladores reconocieron que persiste un vacío legal importante, ya que la legislación vigente únicamente protege a los animales de compañía.
Esto significa que actividades como corridas de toros, peleas de gallos y algunos espectáculos con animales continúan regulándose mediante disposiciones municipales que datan de 1995.
El diputado local Juan Salvador Camacho Velasco, impulsor de la iniciativa original, sostuvo que su propuesta contemplaba la protección para todos los animales, pero durante el proceso legislativo el alcance fue reducido.
Anunció que prepara una nueva iniciativa para prohibir toda actividad donde exista maltrato o sufrimiento animal.
La otra postura
Representantes del sector gallero destacaron que las aves destinadas al combate reciben mejores cuidados que muchos animales de producción.
Alejandro Altúzar, coordinador regional de Galleros de Corazón, aseguró que cada ejemplar permanece alrededor de dos años bajo cuidados especializados antes de participar en un evento.
Además, argumentó que la actividad genera miles de empleos y una derrama económica cercana a los 30 millones de pesos (mdp) en los últimos seis meses, beneficiando a productores, criadores, fabricantes de alimento, medicamentos, accesorios y organizadores de eventos.
Desde esta perspectiva, las peleas de gallos representan una actividad económica y una tradición cultural que consideran debe regularse, no desaparecer.
En contraste, organizaciones protectoras de animales y especialistas en bienestar animal afirmaron que ningún beneficio económico justifica el sufrimiento de los animales utilizados para entretenimiento, por lo que el tema continúa siendo motivo de debate social y legislativo.
El papel de las asociaciones rescatistas
Mientras se discuten leyes y nuevas formas de convivencia con los animales, asociaciones civiles trabajan diariamente para atender una problemática persistente: el abandono.
En Tuxtla Gutiérrez colectivos ciudadanos operan mediante donaciones y voluntariado, rescatando perros y gatos en situación de calle.
Además de impulsar campañas de concientización sobre esterilización y bienestar animal.
Las y los rescatistas coincidieron en que el abandono sigue siendo uno de los principales problemas en la capital chiapaneca.












