La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera refleja que alrededor del 66 por ciento de los mexicanos ahorra de manera informal, es decir a través de tandas, alcancías o incluso poniendo el dinero debajo del colchón.
De acuerdo a la docente e investigadora Elena García Aguilera, la mayoría de los mexicanos carece de la cultura preventiva y de una correcta educación en temas de finanzas, lo que influye directamente en el bajo índice de inclusión financiera de los chiapanecos, que es sólo del 26 por ciento.
Esto vuelve de suma importancia acercar a los jóvenes las herramientas financieras, como son cuentas bancarias o seguros, para poder ahorrar de forma segura y eficiente.
Indicó que el ahorro es esencial para afrontar proyectos personales e imprevistos, y condiciona en gran medida nuestra calidad de vida futura, por lo que fomentar este hábito desde la niñez ayudará a que los próximos ciudadanos sean capaces de planificar mejor y optimizar su economía.
Enfatizó que los niños deben entender poco a poco el valor del dinero y que esta labor de enseñanza debe partir desde el hogar. Los padres deben transmitir la importancia y el esfuerzo que hay detrás de la obtención de un salario que satisfaga las necesidades familiares como la ropa, los alimentos o los viajes que realizan.
Lo mejor es establecer un objetivo a corto plazo para comenzar la educación financiera. Fijar una cantidad de ahorro a alcanzar al cabo de dos o tres meses puede ser un reto muy positivo que los niños pueden aceptar.
Conviene que los primeros objetivos sean alcanzables a corto plazo y a medida que se vayan cumpliendo se pueden fijar plazos más largos y planes más ambiciosos que incluyan no sólo el ahorro del dinero como tal, sino también el ahorro en consumo de bienes y servicios como el agua, la electricidad y los combustibles.
Sugirió entregar a los niños cierta cantidad de dinero mensual fijo que les ayude a entender cómo administrar su dinero, para que comiencen a familiarizarse con lo que en el futuro se convertirá en un sueldo.
La analista puntualizó que aprender a priorizar es muy importante para que los niños tomen decisiones, ya que conocer la diferencia entre lo que se necesita y lo que se quiere hará que gestionen mejor su dinero y lo utilicen para satisfacer sus necesidades y no sólo sus antojos.












