México-EU| pocas opciones

Al final de su última reunión en el marco de la Asociación para la Seguridad y la Prosperidad en América del Norte, los presidentes Felipe Calderón y George W. Bush subrayaron la importancia de la cooperación bilateral por la seguridad y para enfrentar al crimen organizado.

Es bueno que lo hagan, porque al margen de iniciativas más o menos populares, los dos países están irremediablemente unidos por geografía y sociedad; aquello que afecte a uno es en detrimento del otro.

Mientras el futuro de la Iniciativa Mérida es incierto, la realidad de lo que pretende cubrir fue subrayada por el acuerdo sobre seguridad firmado por los secretarios de Seguridad Nacional de EU, Michael Chertoff, y de Gobernación de México, Juan Camilo Mourino.

Algunos creen que el problema se reduce a narcotráfico y crimen organizado, pero olvidan que Estados Unidos es blanco específico para ataques terroristas y que México puede ser un camino hacia ellos.

Para México el problema es que no puede permitir que presuntos terroristas pasen por sus fronteras para causar dano en territorio de EU. Por un lado, su relación con el país del norte es demasiado importante, estratégica incluso, para ignorarlo.

Por otro, para bien o para mal, con millones de mexicanos o descendientes de mexicanos en Estados Unidos y más de un millón de estadounidenses en México, la seguridad -y eso como un concepto más allá de la vida diaria- es preocupación para las sociedades de ambas naciones.

Que sectores de la sociedad y aun de los gobiernos locales de los dos países no quieran o no sean capaces de reconocerlo es parte del problema; que haya muchos otros que no quisieran que el hecho existiera o preferirían ignorarlo también es cierto.

La realidad es que, por encima de acuerdos y de desagrados, los dos países tienen una interrelación que los obliga y que, al margen de gobernantes, eso limita sus opciones más de lo que pudiera pensarse. (El Universal)