Aunque la reciente temporada de lluvias disipó la mala calidad del aire que afectó por semanas a Tuxtla Gutiérrez y su zona metropolitana, no significa que se deba normalizar esta situación, así lo advirtió Joseliny Díaz Torres, integrante del colectivo Menos puente más Ciudad.
Subrayó que la mejora temporal no debe llevar a la ciudadanía ni a las autoridades a minimizar un problema recurrente.
Díaz Torres explicó que la reciente contingencia ambiental, caracterizada por una densa bruma que las autoridades atribuyeron a quemas de pastizales, es solo una pieza de un problema más complejo.
Señaló que esta mala calidad del aire es resultado de una suma de factores, entre ellos el incremento del parque vehicular, los permisos de explotación de bancos caleros y de roca en los alrededores de la ciudad, así como la propia geografía de la capital chiapaneca, que impide que las partículas se dispersen adecuadamente.
El integrante del colectivo detalló que esta contaminación tiene consecuencias directas en la salud de la población, sobre todo en grupos vulnerables como infancias, personas adultas mayores y quienes padecen asma, alergias o enfermedades pulmonares y cutáneas.
Los síntomas van desde ojos llorosos, irritabilidad y comezón hasta afectaciones graves como agravamiento de enfermedades previas, tos, dolor de cabeza y golpes de calor, estos últimos relacionados con la combinación de altas temperaturas y mala calidad del aire.












