Con la calma pausada que siempre le caracteriza, de alguien que ha visto pasar la historia de Chiapas a través del tiempo, Elio Henríquez Tovar nos abrió las puertas de su hogar para hablar de su oficio, así como de su llegada a la casa editorial Cuarto Poder.
A sus 63 años, y con casi cuatro décadas dedicadas al periodismo desde 1987, su voz es un puente entre la era del plomo caliente y la inmediatez digital. Su llegada a Cuarto Poder, que en julio de 2026 celebrará 50 años de vida, marca un capítulo esencial en su trayectoria y en la crónica misma del estado.
El exilio como punto de partida
Su historia comenzó lejos de tierras chiapanecas. Nacido en El Salvador, la guerra civil de los años 80 entre el ejército y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional lo empujó a buscar refugio.
“Estaba muy fuerte, lo reclutaban a uno, ya sea la guerrilla o el ejército”, recuerda. Junto a sus primos, tomó rumbo a México, guiado por un tío que ya vivía en San Cristóbal de Las Casas. Su primer techo en tierras mexicanas fue nada menos que la casa del obispo Samuel Ruiz García. “Ahí, mi tío nos consiguió trabajo y aquí nos quedamos desde esa época”.
De linotipista a reportero
El periodismo no estaba en sus planes iniciales. “Yo quería ser futbolista profesional”, recuerda. Pero el azar lo llevó en 1981 al periódico Tiempo, de la familia Avendaño Villafuerte.
Empezó en la parte técnica: fue prensista y luego linotipista. “El linotipista es el que copia prácticamente todas las notas. Es un sistema caliente a base de metal”. Entre lingotes y columnas de plomo, nació su vocación. “Ahí fue donde me fue gustando, leyendo todos los días las notas. Ahí aprendí a redactar”.
Su primera nota publicada fue en 1987, en el periódico Hoy, (hermano de Tiempo): una entrevista deportiva a un árbitro profesional retirado. Aquel fue el germen de una carrera que luego lo llevaría a ser corresponsal del diario Por Esto! de Yucatán y, desde 1992, de La Jornada.
También fue pieza fundacional de La Foja, el último medio de la familia Avendaño. También pasó por el diario Expreso de Chiapas.
El encuentro con Cuarto Poder y la columna Rotonda Pública
En 2007, su camino convergió con el de Cuarto Poder. “Con alguien hablé ahí de la redacción y me invitaron a participar”. Para 2011, ya era columnista fijo con Rotonda Pública, un espacio donde ha desplegado su mirada sobre la vida social, política y cultural de Chiapas.
Valora especialmente la libertad para desarrollar reportajes en profundidad: “Me gustaba antes bastante hacer notas de dos planas con muchas fotos”, recuerda, evocando perfiles como el del herrero maestro Trini o don Luz Ozuna.
La transformación del oficio: de la fuente directa a la verificación digital
Al reflexionar sobre la evolución del periodismo, Henríquez identifica un cambio radical: las redes sociales. “Antes no tenías la información más que con tus fuentes directas. Ahora todo está en las redes”.
Para él, el desafío actual ya no es solo la cobertura, sino la verificación. “Ese es nuestro trabajo como profesionales: verificar que sea cierto”. Sin embargo, lamenta un descuido en la forma: “Siento que ahora los reporteros no se enfocan tanto en respetar la redacción, la gramática”.
Un pilar indispensable: Cuarto Poder a sus 50 años
A pocos meses de que Cuarto Poder cumpla medio siglo, Elio Henríquez no duda en calificarlo como un actor insoslayable.
“No se puede entender a Chiapas sin Cuarto Poder. Para mi gusto es el principal periódico en Chiapas, con mucha información. No se entendería sin él la vida social, política y cultural”. Con gratitud hacia la dirección, en especial hacia la maestra María Morales Ruiz y Ana María de la Cruz Morales, afirma: “Me siento muy a gusto, la verdad”.
Su vida, entre el exilio, el metal caliente de las linotipias y la tinta fresca de los diarios, es también un reflejo de la historia reciente de Chiapas.
A sus espaldas quedan miles de notas; frente a él, la responsabilidad de seguir contando la historia, ahora en las páginas del periódico Cuarto Poder que se apresta a celebrar sus primeras cinco décadas como testigo y parte fundamental de Chiapas.












