Octavio Domínguez Carrasco y Juan Carlos Aguilar Salazar llevan varios años promoviendo el uso del bambú -llamado el acerco vegetal- en diferentes formas para sustituir metales y el plástico.
Una de las banderas que utilizan para llamar la atención y dar a conocer la gama de productos que se pueden hacer con el bambú, es la bicicleta construida a base de esa planta.
“En México no está muy desarrollada la cultura del uso de bambú y en Chiapas menos, pero en China y Colombia sí. Aquí existe un potencial muy alto que se debe de explotar”, afirmó Domínguez Carrasco.
Entrevistado en su taller ubicado en San Cristóbal, contó que él y Aguilar Salazar forman parte de un colectivo llamado “Bambas, bicicletas con bambú” y lo que hacen junto con compañeros en otros estados del país, es promover el uso de bicicletas y la cultura del bambú en México.
“Somos un taller nómada que se dedica a dar cursos cuando alguna comunidad tiene bambú y quiere aprender todo el ciclo: Cómo obtener el elemento que se puede construir: Bicicletas, artesanías, muebles, etcétera. Vamos a capacitarlos para que comiencen a usar el bambú.
Manifestó que promueven también el bambú en la agricultura con el uso mixto de cacao y café, pues funciona muy bien para dar sombra. “Usamos la bicicleta como bandera para dar a conocer a la gente la gama de productos que tiene el bambú”.
Lo que hacemos de bambú de las bicicletas, agregó, son el cuadro, la tijera y el manubrio. “Son cuadros a medida, personalizados. Una de las ventajas es que el bambú absorbe las vibraciones. Uno puede ir rodando en terracerías y al final del día se siente menos cansado porque es menos la vibración. El bambú amortigua más que el metal y por el tipo de fibra de basalto que usamos es mejor que la de carbono para absorber los golpes, los impactos”.
Señaló que también están promoviendo el cambio de uso de plásticos como popotes, utensilios para cocina y están en el desarrollo de la elaboración de platos con las hojas del bambú.
Expresó que él y Juan Carlos recorren el estado buscando plantaciones y personas que tengan bambú para tratar de hacer una red y trabajar juntos para impulsar la propuesta. Actualmente adquieren el bambú en el municipio de Ostuacán, en el norte de Chiapas, que cuenta con plantaciones desde hace al menos ocho años y ahora ya lo comercializan.
Pero para una mejor calidad, el bambú necesita un tratamiento especial. “Para empezar, debe de cortarse en luna menguante porque tiene menos azúcar en el interior, pues lo que las plagas se comen es el azúcar. Si se corta en esa época las plagas no le afectan mucho. Hay varios tipos de preservado, pero nosotros usamos un tratamiento con una llama como para ahumar el bambú, que en el exterior tiene una capa de sílice con lo que se fabrican los vidrios. Se endurece y queda muy resistente, como si fuera madera”.
Reiteró: “Estamos promoviendo la siembra de bambú porque podemos fabricar muchas cosas, pues no tiene sentido traer la materia prima de otros lados si queremos apoyar la economía local con el cambio de cultivos, así como para cambiar el uso de forestales, ya que hasta se puede hacer carbón. Podríamos cambiar en Chiapas a bambú y ayudar al ambiente”.
El bambú, insistió “tiene muchos beneficios, pues se puede usar como cerco vivo en lugar de alambre. Crece más rápido que un árbol y tarda siete años para dar la primera cosecha, pero luego da cada año”.
Una de las prioridades de Jaguar Cycles, dijo, es dar cursos de cuatro días de cómo construir una bicicleta con bambú, que tendría un costo de entre 8 mil y 10 mil ya terminada. “Hay bicis de montaña, de ruta, entrenadoras, para niños, urbanas, de ciclo viajes para viajes largos, que son muy resistentes”.
“Más que hacerlas nosotros buscamos que la gente reciba el curso y fabrique su propio medio del transporte. A la gente le gusta esto de tener autonomía y no depender de una empresa”.
Justo en estos días llegó a su taller Florian Goffin, originario de Bélgica, para recibir el curso de cómo construir bicicletas con bambú. El viajó más de dos años desde su país en su bicicleta, que no es de bambú, para recorrer el mundo. “Mi viaje tenía un objetivo social y ambiental; dar conferencias, hacer debates e intentar hacer algo en mi camino hasta llegar a Nicaragua”, comentó.
Agregó que a finales del año pasado llegó a San Cristóbal para participar en un cine debate y así encontró a Jaguar Cycles. Desde hace 8 meses vive en Tapachula, donde pretende desarrollar una cultura sustentable de la economía con el objetivo de “cero basura”.
“Tenemos que cambiar la cultura de la sociedad porque vamos en un camino de autodestrucción con la contaminación, con la economía. Si no creamos una cultura sustentable creamos más problemas. Pasa en Europa, en el norte de América y en grandes ciudades del mundo, pero no podemos verlo mucho”, subrayó.
Aseguró que su idea es desarrollar el proyecto de una comunidad sustentable en Tapachula para tener “cero basura”, construir bicicletas de bambú, palapas, etcétera.












