Ante el descontento generalizado por el alza de los combustibles en el país, la Iglesia Católica hizo un llamado a los poderes Ejecutivo y Legislativo federal a “mirar desde abajo y no solamente desde arriba. No es correcto imponer leyes sin tomar en cuenta la realidad y el sentir que vive la gente, sobre todo los más desamparados”.
El obispo de la Diócesis de Tapachula, Leopoldo González González, lamentó la vandalización, saqueo y destrucción de negocios, oficinas públicas y bienes de la comunidad en los últimos días en Tapachula, lo cual dijo “no abona a una solución” al problema generado por el alza de los combustibles.
Pidió que no sea de forma violenta como se exijan las medidas adecuadas para cambiar de raíz las estructuras y conductas que “nos han llevado a la situación actual”.
Consideró además que “es tarea de sociedad y gobierno buscar a través de caminos legítimos, pacíficos y creativos, el desarrollo y prosperidad de las personas, de las familias y de nuestros pueblos, superando la cerrazón de posturas. Que la unidad prevalezca sobre el conflicto”.
La medida, señaló, afecta a todo el país y especialmente a los más pobres, ante lo cual consideró que se requiere “ser sensibles a las necesidades cotidianas de la gente y ser conscientes de las consecuencias de esta medida gubernamental”.
Sin embargo, expresó su rechazo y la tristeza ante los hechos violentos ocurridos en algunas ciudades de la Diócesis, y pidió a la feligresía a intensificar las oraciones por la paz, para que retorne la tranquilidad.












