El contador público y fiscalista, Néstor Gabriel López, explicó que hay diversos trámites fiscales que los contribuyentes, personas físicas y morales no deben olvidar, principalmente el generar o renovar su firma electrónica para no tener dificultades en el futuro con la autoridad fiscal.
El tener un ingreso por una fuente lícita significa que se tiene que pagar impuestos. El contexto mexicano exige en primer lugar la inscripción al Registro Federal de Contribuyentes (RFC), que viene dotada de una serie de atributos tecnológicos como los datos biométricos que una persona debe aceptar al tramitar su firma electrónica.
De este trámite ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT), deriva el cumplimiento de la mayor parte de la gestión fiscal en México, ya que sin esta es imposible hacer trámites fiscales, en pocas palabras, iniciar un emprendimiento. Esto lleva a tener un buzón tributario, que es el canal de comunicación que utiliza la autoridad fiscal con los contribuyentes.
De lo anterior se desprende una serie de obligaciones y procesos que el contribuyente debe cumplir según a lo que se dedique, que también va a depender según sus ingresos y deducciones que puedan aplicarse de acuerdo al régimen fiscal.
Sobre regímenes fiscales
Explicó que los regímenes fiscales agrupan a los contribuyentes desde asalariados, por negocio, freelance, quienes dan servicios profesionales, bienes rentados o por venta de un bien, para lo cual se deben pagar impuestos.
En la gestión de la información que se tiene de los contribuyentes, la contabilidad pública es clave y también ha sido muy eficaz lo que proporciona el SAT en materia digital, pero también se ha convertido en un lastre en ciertos casos.
Es un error muy común de los contribuyentes olvidar sus claves, o bien justificarse que es tema del contador o que es solo para cumplimiento fiscal, cuando la firma electrónica es un tema de seguridad personal porque con ella pueden hacerse muchos trámites de gobierno.
Un factor es que el régimen de asalariados quita obligaciones a los contribuyentes y las pasa a los patrones como las declaraciones y la inscripción al RFC, pero la firma electrónica depende de los trabajadores y muchos lo desconocen.












