Papelerías viven incertidumbre del regreso a clases

Papelerías viven incertidumbre del regreso a clases

En el centro de Tuxtla Gutiérrez se abarrotan las tiendas de ropa, departamentales, deportivas y zapaterías.

En las filas para ingresar a los bancos hay aglomeración y se pierde la sana distancia.

En contraste, los negocios dedicados a la venta de útiles escolares que para estas fechas, como en 2019, no se daban abasto, ahora no sólo parecen apagados, lucen desiertos.

Los clientes continúan en la incertidumbre y no acuden a las papelerías a pesar de que el Gobierno Federal ha dicho que habrá clases presenciales aun en semáforo rojo.

Desde el comienzo de la pandemia el sector de las papelerías se vio drásticamente afectado. La falta de clases presenciales ocasionó que las listas de útiles escolares se redujeran, esto debido a que el trabajo se mudó a las plataformas digitales.

A distancia

Silvia, de 13 años de edad, está por ingresar al segundo año de secundaria. Entró a este nivel en 2020 y hasta ahora no conoce a sus 17 compañeros de salón de forma personal; todo el trabajo hasta ahora lo ha realizado en las plataformas digitales de WhatsApp, Zoom y Meet.

A su corta edad reconoce que al principio le emocionó la idea de quedarse en casa, pero con el paso del tiempo eso le ha ocasionado aburrimiento, cansancio y hasta un poco de estrés.

Es alumna de la Escuela Secundaria Técnica Núm. 79, pero no ha portado el uniforme, ya que las clases en línea han dejado esta medida escolar como un segundo término.

Ha reutilizado una calculadora, libretas, lápices y colores que tenía desde la primaria. Hasta el momento sus padres no han tenido que gastar más que en siete libretas de 100 hojas. Nunca surtieron una lista escolar.

Este tipo de situaciones ha impactado en la venta de útiles escolares y a las empresas de este sector, que en cada cambio de ciclo escolar veían un repunte del cien por ciento en sus ingresos.

La realidad

Con un protocolo sanitario impecable así como una atención prácticamente personalizada, sobre la 2.ª Sur, en el corazón de Tuxtla se localiza la papelería “Paola”, la cual se ha visto en la necesidad de reducir su personal hasta en un 50 por ciento por las bajas ventas que prevalecen desde hace 15 meses.

Clemente Ángel Morales, encargado de este establecimiento, refiere que desde el año 2019 las ventas no se han recuperado; incluso en este 2021 están más bajas que en 2020.

Pese al anuncio del retorno a clases presenciales en la entidad, las listas escolares que han recibido representan un número bajo en comparación a las de años anteriores.

Además las cotizaciones solicitadas son en su mayoría de colegios y escuelas particulares.

“No hemos visto clientes o padres de familia de escuelas públicas. De enero a la fecha de este año las ventas han caído más que el año pasado; nosotros creemos que es por los rebrotes que se han presentado en la entidad”, expresó.

Pasan 20 minutos de la entrevista y una pareja ingresa al local. Revisa los precios, checa las libretas, los lapiceros y se retira sin llevar nada.

“Así es todos los días, nos piden precios, cotizaciones, nos mandan las listas al número pero no se surten. Ahorita estamos en un 30 por ciento en ventas”, indicó.

En una temporada normal, antes del covid, esta papelería surtía hasta 30 listas escolares por día. Actualmente están surtiendo en este ciclo escolar entre cinco y seis por día.

“Eramos 18 empleados, ahora somos nueve. En este mes de agosto hemos recibido cotizaciones y aplicamos el 10 por ciento de descuento en las listas de útiles escolares”.

Los precios de las mismas pueden variar: de las escuelas públicas pueden valer entre 700 y mil pesos; mientras que el costo de las listas de los colegios privados alcanzan los mil 700 a dos mil 500 pesos.

Yesenia Hernández Pérez, encargada de la papelería “Fer”, localizada sobre la 1.ª Norte, expuso un panorama similar. “El anuncio del regreso a clases no ha generado mayores ventas. A nosotros nos ha funcionado un poco el hecho de otorgar el 10 por ciento de descuento y entregar las listas completas a domicilio, gracias a eso hemos tenido un poco de venta. Fuera de ello, esto ha estado muerto”.

Prefiero que no sepa, a que se muera

Guadalupe García, madre de Silvia, dio a conocer que en el caso de la escuela secundaria no se ha emitido una lista de útiles escolares, tampoco han pedido el uniforme o notificado sobre el retorno a las aulas.

La mujer comerciante reconoce que las clases en línea generaron dos situaciones en su economía:

Por un lado se ahorró lo del uniforme y los útiles escolares. Por el otro tuvo que comprarle a su hija un teléfono con un costo de cinco mil 500 pesos para tomar las clases en línea, además de contratar el servicio de internet con un costo de 400 pesos mensuales.

Ante las noticias sanitarias que prevalecen en Chiapas sobre el panorama epidemiológico, la mujer externó su preocupación de que su hija menor pueda contagiarse de covid-19.

Al cuestionarla sobre si aprueba las clases presenciales para su hija Silvia, expresó: “Claro que no la mandaría, prefiero que no sepa, a que se me muera”.

En este panorama, los empresarios papeleros, los padres de familia y alumnos ven un futuro incierto, el cual en lo que resta de este año estará marcado por el retorno a clases y el riesgo por la pandemia.