Con rigor metodológico, un grupo de expertos analiza las circunstancias que enfrentan grupos sociales en marginación, observando su participación en la construcción de mejores escenarios, donde la economía, reforestación y el riesgo del cambio climático puede ser resuelto por las propias comunidades.
El proyecto expone la viabilidad para que las comunidades se organicen, jerarquicen sus necesidades y las atiendan desde la coparticipación colectiva, destinando acciones de desarrollo económico, reforestación y alertamiento temprano ante contingencias sociales o naturales.
De esta manera y con la intención de gestionar los recursos naturales frente al calentamiento global en las zonas indígenas, un grupo de investigadores lidera el proyecto denominado Fortalecimiento de Redes Sociales para la Adaptación Socioecológica a Riesgos Climáticos y Medioambientales y Escenarios Climáticos de Futuro Cercano en Comunidades Indígenas del Occidente de Chiapas, auspiciado por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti).
En este marco, el líder del proyecto, Mexistzin Leopoldo Medina Sanson, dijo que el corazón del proyecto radica en una premisa científica clave: las políticas públicas ambientales deben dejar de ver al productor de forma individual y comenzar a fortalecer el “capital social” y las redes de organización comunitaria como verdaderos escudos climáticos.
El estudio se desarrolla directamente en el municipio de Cintalapa, en estrecha colaboración con la Unión de Comunidades Indígenas Las Dos Culturas El Cerro de la Cachimba. Esta organización abarca seis ejidos y dos comunidades de pueblos originarios que migraron a finales del siglo XX desde la región de Los Altos de Chiapas.
Premisa
Para los investigadores, de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), coordinados por la Dirección de Investigación y Posgrado (DGIP), la naturaleza y la sociedad no están separadas, forman socioecosistemas complejos donde la vida de las familias se organiza en torno a unidades geográficas llamadas microcuencas.
De esta manera, el equipo de trabajo integrado por los científicos Segundo Gregorio Ballinas, Carlos Miranda y Sylalidia Zárate analiza la evolución de estos territorios desde su fundación hasta sus escenarios de vulnerabilidad actual frente a sequías o incendios forestales.
A diferencia de la ciencia tradicional, esta iniciativa se basa en la co-construcción del conocimiento. Los habitantes de las localidades no son objetos de estudio, sino protagonistas y socios de la investigación. A través de metodologías horizontales y talleres participativos diferenciados por género, se busca diagnosticar la disponibilidad de alimentos y planificar alternativas productivas agroecológicas.
El impacto final es que, en una entidad donde los efectos del cambio climático golpean con severidad al sector social rural más vulnerable, el proyecto busca tener un fortalecimiento de las alianzas intercomunitarias.












