A pesar de las campañas de difusión y la ampliación de los plazos dedicados a fomentar el testamento, la ciudadanía mantiene una notable resistencia a realizar este trámite, así lo aseguró el notario público Iván Guzmán Sánchez, quien atribuyó este fenómeno a un arraigado factor cultural.
Señaló que al mencionar la palabra testamento muchas personas asocian el acto con la muerte y prefieren evitar el tema, incluso, comentó que es común escuchar frases como “toquemos madera” como un mecanismo para alejar la idea del fallecimiento.
Responsabilidad
Ante esto, el fedatario recalcó que hacer un testamento no implica augurar la muerte, sino todo lo contrario, “se trata de un acto de responsabilidad que puede modificarse cuantas veces se desee, ya sea al día siguiente, en quince días, en un año o en una década”.
Otro de los mitos que persiste, dijo, es el del costo elevado de este procedimiento; sin embargo, invitó a las familias a acercarse a las notarías para recibir asesoría sin compromiso ni pago inicial.
Costos
Explicó que los costos varían según el tipo y valor de las propiedades, pero que lo más importante es contar con información clara para tomar decisiones informadas.
Guzmán Sánchez advirtió que dejar pasar el tiempo sin resolver asuntos sucesorios convierte pequeños detalles en grandes problemas.
“Aquello que pudimos solucionar de manera sencilla nos va a costar más tiempo, dinero y esfuerzo”, afirmó.
Puso como ejemplo el caso de personas cuyos padres o abuelos fallecieron y aún no han regularizado propiedades, lo que mantiene a muchas familias en situación de intestado.
El notario hizo un llamado a la sociedad para romper el tabú y acudir a los profesionales del derecho. “Tenemos la obligación de atenderlos y asesorarlos sin costo”, insistió.












