Luego de que se registró el fallecimiento de un menor de edad por atragantamiento con una semilla de rambután, la Cruz Roja Mexicana reconoció que estos casos son poco comunes.
Al respecto, Ignacio de Jesús Albores Hernández, coordinador estatal de socorros en Chiapas, dio a conocer que en días pasados tuvieron el reporte por parte de la delegación de Cruz Roja en Villaflores del caso en donde un menor de edad de alrededor de 10 años fue ingresado y presentaba alrededor de 30 minutos sin signos vitales.
En respuesta, el personal paramédico comenzó con la reanimación cardiopulmonar, sin tener un resultado positivo; los familiares indicaron que el menor consumió una fruta rambután y posiblemente con la semilla se había atragantado, presentando una obstrucción total de vías respiratorias y con lo cual dejó de presentar signos vitales.
Reconoció que este tipo de casos es poco recurrente, pues se atienden entre cinco y siete servicios a través de llamadas al número de atención a emergencias 911.
Citó que los menores se pueden llevar a la boca algunos objetos pequeños como dulces, paletas o algún otro alimento, además de monedas que pueden provocarles un atragantamiento.
Dijo que es necesario que este tipo de casos se atiendan de manera especializada.
Agregó que en caso de ser los primeros respondientes, lo primero que se debe de hacer es guardar la calma e indicarle a las personas que se le va a brindar el auxilio.
Si la persona está tosiendo y es mayor de edad, lo que se debe hacer es colocarse en la parte de atrás y poner ambas manos, hacer un nudo y ponerse hacia arriba del estómago y hacer movimientos de adentro hacia arriba, hasta que pueda expulsar el objeto.
Si es un bebé, se puede poner en la mano izquierda y darle golpes en la espalda entre los hombros y con esto provocar que expulse el objeto; en caso de ser personas mayores, se puede hacer la denominada maniobra de Heimlich.
Si alguien pierde el estado de conciencia, no respira y no tiene pulso, se pueden realizar acciones de reanimación cardiopulmonar para poder tener pulso o vía aérea permeable.












