La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación ha advertido que los sistemas de producción de alimentos en todo el mundo están en peligro. Un asunto fundamental, es cómo superar la pobreza y las condiciones de desigualdad en que vive un porcentaje de la población en Latinoamérica, lo cual, de acuerdo con planteamientos de académicos de esta misma región, depende de cómo se han producido las relaciones comerciales, esto a propósito de la necesidad de atender el tema alimentario como punto de partida para lo todo lo demás.
La seguridad alimentaria tiene mucho que ver con la forma en que se producen los procesos de desarrollo económico, la explotación de la naturaleza y el destino que tienen las tierras, según expone Fernando Estenssoro, quien propone revisar a qué se dedican los suelos, el agua y el clima privilegiado que tiene América Latina, al tiempo de preguntarse si se producen alimentos para esta población o se producen recursos naturales para satisfacer la demanda de países altamente desarrollados.
El académico investigador de la Universidad de Santiago de Chile, doctor en Estudios Americanos, quien
busca incluir el tema a debate en la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos, sostiene que el objetivo latinoamericano debe ser hallar cómo alcanzar estándares de desarrollo para el conjunto de la población.
De acuerdo con el planteamiento, América Latina y el Caribe deben tener una política común en materia de seguridad alimentaria, deben avanzar en políticas comunes con soberanía. Por el contrario, en la práctica, hasta hoy, en la región los países continúan produciendo materias primas, porque la estructura económica de la zona no cambió durante el siglo XX y no ha cambiado en lo que va de éste.
Una paradoja que se puede dar es que países riquísimos, como éstos, dediquen todos sus campos a monocultivos de exportación y se despreocupen de cultivar para producir alimentos para su propia gente. La tesis anterior se impulsa en momentos que se consideran críticos debido a añadidos problemas derivados del cambio climático y su impacto en las regiones de cultivo que así se ven mermadas en su productividad, esbozando esto un panorama futuro atemorizante que llama desde ahora a la relexión.











