Asistentes al Encuentro Nacional de Pueblos Indígenas Raíces Vivas, Pueblos y Territorios con Dignidad, manifestaron su preocupación porque, “mientras se amplía el reconocimiento jurídico de nuestros derechos, continúan avanzando procesos que amenazan la integridad de nuestros territorios y bienes comunes”.
Agregaron que “la expansión de empresas privadas extractivistas, la privatización de recursos estratégicos, la degradación ambiental, el debilitamiento de las economías comunitarias y las crecientes presiones sobre el agua, los bosques, las semillas nativas y la biodiversidad ponen en riesgo no solo la continuidad de los pueblos indígenas, sino también el equilibrio ecológico indispensable para la vida”.
En la declaración final de la reunión que se llevó a cabo en el municipio de Ocosingo, con la presencia de representantes de organizaciones de Campeche, San Luis Potosí, Guerrero, Puebla, Oaxaca, Michoacán, entre otros estados, los participantes reconocieron “la construcción de la autonomía no depende exclusivamente del reconocimiento constitucional, sino que requiere comunidades organizadas, autoridades legítimas, participación efectiva de mujeres y juventudes, fortalecimiento de las lenguas originarias, sistemas educativos pertinentes, economías comunitarias sólidas y mecanismos propios de toma de decisiones”.
Avances
Reconocieron que la reforma constitucional de 2024 “representa un avance importante en el reconocimiento de los pueblos indígenas y afromexicanos como sujetos de derecho público, fortaleciendo principios relacionados con la libre determinación, la autonomía, los sistemas normativos propios, la participación política, la preservación cultural y los derechos territoriales”, pero “la historia reciente nos obliga a mantener una mirada crítica y propositiva, ya que las reformas legales por sí solas no transforman las condiciones de vida de los pueblos”.












