Las bebidas alcohólicas se han hecho parte de la vida de millones de mexicanos, acompañando varias celebraciones durante el año, como el nacimiento de un bebé, un cumpleaños, bautizo, 15 años, fiestas patrias, navidad, fin de año, entre muchas otras. En todas las etapas de la vida está presente el alcohol, generando adicción en miles.
Yushune Díaz Juárez, psicóloga de la Dirección de Salud Mental y Adicciones de la Secretaría de Salud, comentó que todos tenemos un familiar, amigo o conocido con un consumo recurrente de alcohol, afectando su vida social, amorosa, familiar y laboral.
Sin embargo, manifestó que es necesario entender que en cierto punto el consumo de alcohol no es un vicio sino una adicción, una enfermedad que no es nada sencillo de vencer, ya que la sustancia tiene un fuerte impacto a nivel neurológico que hace que la persona no tan fácil pueda dejar de consumir.
Como cualquier enfermedad es necesario aceptarla y atenderla, no obstante, se debe tomar en cuenta que habrá recaídas debido a lo que ha hecho el alcohol en su cuerpo. Es necesario atender la parte emocional que lo llevó al alcoholismo, volverá a recaer ante cualquier situación difícil.
“No se trata únicamente de tapar la botella y decir ya no voy a tomar; se trata de ir a terapia con un profesional porque es necesario trabajar la parte de neurosis que genera el alcohol, para enfrentar el estrés que desencadena la desintoxicación”.
Enfatizó que el consumo recurrente de alcohol conlleva varios problemas, entre ellos de salud física y mental. El paciente adicto puede desarrollar enfermedades crónicas y otros problemas como presión arterial alta, enfermedad cardiaca, del hígado, problemas digestivos, accidentes cerebrovasculares y otros.
El enfermo alcohólico debe tratar su tristeza, depresión, frustración con la vida, ya sea por una pérdida familiar, por un empleo, un situación amorosa; para ello debe acercarse con un profesional, ya que es una enfermedad y debe tratarse como tal.
El alcoholismo empieza desde las primeras veces, debido a que hay personas que se enganchan a la sensación que da la sustancia, la desinhibición, lo que lleva al abuso del consumo, pasando de una o dos copas al doble y más, ya que el cuerpo desarrolla una mayor tolerancia; después llega la dependencia.
Una persona adicta al alcohol presenta dependencia física, lo que quiere decir que prácticamente su cuerpo le pide consumir, presentando desesperación, sudoración, irritabilidad. Otro factor es lo psicológico, que refiere a que no deja de pensar en la sustancia y la sensación que da.












