Aunque en Chiapas pasaron las tres semanas máximas de contagios y defunciones, tiempo en el que los concesionarios de las unidades y taxis tenían que implementar nuevas restricciones para evitar la propagación del virus en la capital, las disposiciones continuarán aplicándose en los vehículos urbanos y suburbanos hasta que el Consejo de Salubridad determine lo contrario, enfatizó Mario Bustamante Grajales, presidente de la Alianza del Autotransporte en el Estado de Chiapas.
Es decir, las personas que conducen los colectivos aún estarán obligados a la utilización de cubrebocas y gel antibacterial en las unidades, pero también deben hacer visibles las señales que indiquen que no deben llevar más de ocho pasajeros y que en la parte de adelante no estará permitido que suban los usuarios.
No obstante, sigue vigente que los taxis no lleven más de dos pasajes y que tampoco suban usuarios en el asiento delantero; a esto se le suma la modificación de paradas de las rutas sobre el centro de la ciudad, a consecuencia de la instalación del cerco sanitario en el lado sur.
Bustamante Grajales aseguró que los transportistas están siguiendo la última indicación que dio la autoridad, sin embargo, aclaró que lo primero que están cuidando es la salud de toda la ciudadanía, pues el virus ha contagiado a miles de personas y casi 200 han fallecido.
Las disposiciones de la autoridad en términos económicos, remarcó, representan una carga considerada para los conductores, debido a que un gran porcentaje de ellos son comisionistas y si baja la afluencia de pasajes, tampoco se genera el mismo ritmo de ingresos.
Desde que comenzaron las disposiciones gubernamentales y hasta la fecha, explicó, existen rutas que no han podido trabajar debido a que las condiciones laborales no son las idóneas, por esa razón es que los conductores seguirán a la espera de que la Secretaría de Salud esté en condiciones de anunciar el aplanamiento de la curva de contagios y se regrese a la “nueva normalidad”.
Lo que ahora desea el sector, detalló en entrevista, es una mayor movilidad económica que permita restablecer los empleos, tomando en cuenta las cientos de familias que no han tenido forma de generar ingresos y, en otros casos, la productividad se mantiene a un 20 por ciento pero con ese porcentaje no alcanza para subsistir.
El líder del sector añadió que es muy complicado hacer pronósticos para hacer un retorno a la “nueva normalidad” en el transporte, nada será igual y todos se tienen que adaptar a las circunstancias; no obstante, en el comienzo no todos estarán en las condiciones económicas para reanudar actividades.
No hay que olvidar, remarcó, que a muchos empresarios del gremio el Covid-19 los agarró con deudas o pendientes en los bancos, las cuales se tienen que cubrir sin importar las restricciones de las autoridades; otro problema que visualizan es que las autoridades educativas podrán utilizar las plataformas digitales para continuar con el proceso de enseñanza-aprendizaje, por lo que dicha disposición afecta al transporte debido a que no estarían moviendo a miles de estudiantes cada semana.
Finalmente, Bustamante Grajales consideró que la pandemia también impactará en las actividades que ya tenía programa la Secretaría de Movilidad y Transporte, específicamente en la entrega de concesiones en todo el estado y la reconversión de rutas en Tuxtla Gutiérrez.












